Progreso
“Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar”.
Gustavo Le Bon (1841-1931), psicólogo francés.
ESTADOS FALLIDOS
La reciente visita a Washington D.C. de Leonel Fernández, Presidente de República Dominicana, ha dejado comentarios positivos por el contenido de sus expresiones que entrañan cabal conocimiento de la realidad continental.
Ese gobernante ha dicho que existe la posibilidad de Estados fallidos en Latinoamérica y el Caribe, debido al narcotráfico y al crimen organizado, junto al peligro de que esta proterva alianza degenere en terrorismo, por lo cual el problema más apremiante que se debe resolver es el de la inseguridad. También ha enfatizado que es importante para Estados Unidos que entienda que hay dos frentes en esta guerra: uno contra el terrorismo y, otro, contra el narcotráfico en la región, a la vez que ha resaltado la necesidad de trabajar fuertemente y en cooperación para combatir de manera eficaz a los flagelos en referencia.
Este mandatario, distante de sectarismos políticos y contraproducentes novelerías como la del socialismo del siglo XXI, demuestra sus altas dotes de líder no solamente de su pintoresca patria, por ello, como verdadero estadista, busca el bien común y, al hacerlo, traza acertados caminos para enfrentar a las mayores plagas sociales del tiempo contemporáneo, que afectan, por igual, a los pueblos desarrollados como a los en vías de desarrollo.
Latinoamérica y el Caribe, en donde el consumo de prohibidas sustancias va en aumento, son rutas naturales para la expansión de las drogas ilegales y, consecuentemente, para sus delitos conexos. Casi todos los días la prensa informa respecto a la captura de toneladas de alcaloides y de quienes se hallan inmersos en tan ruin negocio. El espejo en el que se reflejan México y Colombia, agobiados por el narcotráfico y la virulencia armada, proyectan la exacta imagen de lo que puede acontecer a los países centroamericanos, sudamericanos y caribeños, en caso de bajar la guardia ante la arremetida de esos perversos adversarios cuyos turbios recursos, alimentados por el lavado de activos, consolidan abyectas actividades que infectan los cimientos de la sociedad.
Si los poderosos y anotados males son trasnacionales, ya que no respetan fronteras ni soberanías, lo sensato, como lo ha manifestado el doctor Fernández, es el recíproco y sincero apoyo entre los países; no hacerlo beneficia a quienes van por la vereda del delito.
La advertencia en torno a los Estados fallidos ha sido dada; hay que evitar que ello se produzca, a base de aplicar las recomendaciones efectuadas por el ilustrado Presidente dominicano, en marco de libertad, democracia y respeto a los derechos humanos, que constituyen la atmósfera apropiada para la concordia y prosperidad de las naciones.
La visión de los gobiernos no debe ir hacia los Estados fallidos sino a los que cobija la paz, la seguridad y el progreso.
Franklin Barriga López
REEDITAR LA VICTORIA
Al igual que miles de nicaragüenses, estoy seguro que don Fabio Gadea Mantilla es el candidato para derrotar al orteguismo en las próximas elecciones presidenciales. Es de sobra conocida la trayectoria de don Fabio.
Por lo tanto, me atrevo a decir que aún los opositores a la democracia votarían por él, se reeditaría la victoria de la UNO del 90 con doña Violeta Barrios de Chamorro. No hay duda alguna, que entre los notables del país, don Fabio es el más conocido, sólo hay un problema, UNO sólo: convencer al que se ciega a ver la realidad y que difícilmente aceptara un candidato único de consenso, sea quien sea.
Roberto Amador N.
UNIDAD NACIONAL
“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, reza un dicho popular, y se ve que las “cabezas” del PLC, quienes se empeñan en creer que el doctor Arnoldo Alemán y el PLC son “la opción” antidanielista que está esperando el pueblo nicaragüense. Es evidente para todos —excepto para ellos mismos— que tanto el ex presidente como el partido sólo representan una minoría de ciudadanos, menor que el 34 por ciento danielista; y la prepotencia del diputado Navarro al afirmar que la actitud de Eduardo Montealegre, al declinar su aspiración a la presidencia en favor de una opción opositora única, es “una excusa para desmontarse de una candidatura que le ha quedado muy grande”, no hace sino distanciar más y más al pueblo nicaragüense del doctor Alemán y del PLC. El pueblo ya lo ha manifestado claramente —no son necesarias votaciones, basta abrir los ojos y los oídos—: ¡no quieren el PLC ni ningún otro partido oficial de oposición!
Desde la posición privilegiada que me da el no ser nicaragüense, pero vivir en medio de la situación por la que atraviesa el país en todas sus facetas, me da más objetividad y me permite afirmar que el sentir de los nicaragüenses no es a favor del PLC; hay un gran 60 por ciento de nicaragüenses que no quiere oír las opciones que presentan los partidos políticos oficiales, necesitan “desintoxicarse” de tantas promesas nacidas del egoísmo, del afán de figurar y del interés económico y personal. Esto hace coherente el planteamiento de don Fabio Gadea de no ir a primarias intrapartidarias, porque los nicaragüenses no quieren un candidato del PLC sino un candidato de unidad nacional.
¿No hay nadie cercano al doctor Alemán, al diputado Navarro y a las demás “cabezas” y miembros del PLC que pueda abrirles los ojos y hacerles entender que su opción no es “la solución” que busca la mayoría del pueblo nicaragüense? En caso de empeñarse en no querer ver, complicarán el proceso democrático y, aunque ellos afirmen lo contrario, los demás sostendremos que “el danielismo y la dictadura que está implantando en el país, siguió en el poder porque el PLC no supo declinar sus intereses personales y partidarios para favorecer a Nicaragua”.
Marisa Bárzana
A MARGARITA BUITRAGO
No pude llegar a tiempo de darle mi- último adiós, en ese viaje sin retorno de este mundo rudo y cruel, a Margarita, porque la reina inviolada del eterno silencio, la muerte, nos la arrebató presurosa para llevarla victoriosa a la presencia del eterno perdonador de injurias, el Señor. A ella que era una bella alondra que nos deleitaba con sus melodiosos trinos, en versos incomparables de ritmos encantadores, que brillaban como esas luminosas perlas orientales, por esos intensos amores a su madre ya ida al eterno descanso, buscando nueva vida eterna.
Versos llenos de bellas armonías, los que son iguales a un deslumbramiento de radiantes luceros en esas noches plenilunares, o igual que un deshojar de perfumadas rosas que abren sus invioladas corolas al primer beso del sol, saturadas del rocío mañanero que perfuma la brisa, dejando en los corazones sensibles al dolor, la arritmia por el encantamiento de esos bellos ritmos que florecieron en su alma candorosa, intentos de una profunda tristeza; versos inigualables que van reflejando su intenso dolor.
Poetisa exquisita de soberbios ritmos musicales que asombran y conmueven por sus amorosos delirios, en donde va poniendo el encantamiento y los aromas de los blancos lirios y de rosas gorgorinas, con la melancolía de su corazón adolorido, en soberbias y luminosas estrofas, cual un bello diamante que pulió el dolor, fascinantes de iluminados colores, intensos del arte poético en su más pura expresión, que asombran y conmueven sembrando ideales y produciendo melancolías por la grandiosa luminosidad de su pensamiento, con esos desgarramientos de su profundo dolor.
A Margarita, Dios con su poder divino le dio la deslumbrante melodía que pone en sus versos, que a la vez que conmueven fascinan por ser magníficos y grandiosos, en su incontenible tristeza, como esos pálidos rayos de luna que se posan dulcemente sobre los pétalos fragantes de las flores, fascinando, conmoviendo los corazones, convertidos en la más bella expresión del sentimiento humano.
“Sobre cardo herido y espina aguda”, su alma sintió una profunda herida, un cruel dolor y una gran amargura por la separación de su querida madre, cortando las más fragantes rosas en un jardín de luceros, para ofrecerlas embriagadas de un gran amor al Señor en su deslumbrante altar. Quiero que llegue a ella el mensaje del más puro amor, que jamás la olvidaremos porque la llevamos profundamente prendida en nuestros corazones y en los recuerdos que no la olvidarán porque son más grandes que la muerte y más intensos que el olvido, como un cirio incandescente que su resplandor jamás se apagará.
“La muerte, la celosa, por ver si la queríamos como a una margarita de amor la deshojó”. /Oh muerte insaciable que te llevas del mundo lo mejor, lo que tanto hemos querido/. Si era todo en tus versos la armonía del mundo, ¿dónde fuiste Margarita la armonía a buscar?
César Anzoátegui
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