Hoy será diferente

Hoy me di un tiempo y quiero meditar. Todos debemos darnos ese tiempo. Quiero meditar… meditar…, meditar… reflexionar… reflexionar… reflexionar. Hoy tengo ganas de todo, me siento feliz. Quiero pegar un grito, sí, pegar un grito, reír a carcajadas. Siempre quise pegar un grito, disfrutar una carcajada.

Por M.Lourdes Oporto Suárez

Hoy me di un tiempo y quiero meditar. Todos debemos darnos ese tiempo. Quiero meditar… meditar…, meditar… reflexionar… reflexionar… reflexionar. Hoy tengo ganas de todo, me siento feliz. Quiero pegar un grito, sí, pegar un grito, reír a carcajadas. Siempre quise pegar un grito, disfrutar una carcajada.

Hoy cumplo cuarenta y ocho años. Soy médico. Siempre quise ser médico y lo fui. Me vi conduciendo un buen vehículo, viviendo en una linda casa y vivo en una linda casa y conduzco un buen vehículo. Quise tener una familia, formar un hogar y tengo una esposa y tres hijos. ¡Cómo no voy a estar feliz!

A partir de hoy todo será diferente. Hoy es domingo. Me levantaré más tarde, visitaré a mi madre, sí la visitaré y le daré un abrazo y por qué no un beso. Le diré: “Viejita linda, te quiero”. Ni lo dudo que va a llorar con ese abrazo, con ese beso, con ese te quiero. Ahorita que me acuerdo, nunca le he dado un beso, un abrazo a mi madre, mucho menos decirle que la quiero. Tal vez falta de tiempo o porque es diferente en el varón, la mujer es más expresiva, en el hombre se ve muy femenino.

Mis hijos, ¡ay mis hijos! papá, hoy tengo juego, papá hoy saldré cantando en el colegio, papá, no le entiendo a esta tarea, papá, mire el dibujo que le hice, papá cómpreme un perro y muchos papá, papá y nunca estuvo papá. Nunca me senté con ellos para ayudarles a estudiar o resolver una tarea, no sé cómo promovían de año, pero sí me enteraba cuando bajaban el rendimiento y tiempo me sobraba para el sermón, pero hoy todo será diferente.

Quiero salir con mi esposa, con mis hijos, con mi madre; casi nunca salimos, pero hoy todo será diferente.

Hoy me apetece un raspado o un granizado, comprarle el perro a mi hijo menor, bañarlo con él, que juguemos en el patio. Mi hijo, mis hijos, son amantes de los perros. Recuerdo el día que encontré a todos viendo la película “Siempre a tu lado” donde se cuenta la historia de un perro, fue una escena patética: Todos lloraban y a mí me pareció exagerado y ridículo y los lastimé con mi actitud, pero ahora todo será diferente.

Hoy quiero comprarle a la madre de mis hijos no una plancha, una cocina, una lavadora, cambiar la licuadora o el microondas, sino algo que sea para ella y se me ocurre también buscar a Cristina… Cristina… Cinco años compartió conmigo y un día no llegué más a la casa. Fue importante en mi vida emocional y académica. El día que no llegué a la casa yo me estaba casando y me fui de luna de miel. Dicen que lloró mucho cuando tuvieron el valor de decirle la verdad. Dicen que estuvo un tiempo en una clínica de salud mental. Dicen que hasta los tres años volvió a rehacer su vida. Desde el día que se dio cuenta de todo nunca me buscó, ni me llamó, ni preguntó por mí cuando tuvo la oportunidad. Me echó un velo. Por eso hoy quiero buscarla y pedirle perdón.

Hoy quiero buscar a un amigo. Un día desapareció. Me dejó de regalo sus libros, sus versos, sus canciones, sus cuadros y una cajita llena de cartas. No volvió nunca. Se lo tragó la tierra. Olvidó todo, a todos y también lo olvidamos. Era el hermano, el amigo, el compañero; pero un día se fue y nunca lo encontraron, ni muerto, ni vivo, ni vivo ni muerto. Dicen que lo vieron en harapos, un viejito decrépito, pidiendo limosna, hurgando en los basureros. Nadie sabe por qué, sólo él.

Hoy quiero que sea diferente, pero… ¿Qué hago en esta iglesia? ¡Nunca me gustó venir a una iglesia! Tiempo me faltaba para mis actividades y voy a venir a una iglesia. Veo a mis hijos, mi esposa, mi madre, hermanos, todos llorando.

Quiero hacer memoria. Hoy es 30 de abril. El 15 salí de mi casa y no me despedí de nadie porque tenía una llamada de emergencia. Atendí a pacientes en mi clínica, cumplí con mi turno en los dos hospitales donde trabajo y ahorita que recuerdo… en el último hospital fue donde sufrí un desvanecimiento. Sí, estaba quitando los puntos de una herida y de pronto todo lo miré oscuro, sentí que la silla donde estaba sentado se fue hacia atrás en cámara lenta y yo dejándome llevar sin resistencia, como si estuviera flotando.

Después me desplacé en un túnel donde todo era color negro, el que transité con libertad, sin prisa y con placer, como si deseara la prolongación de ese recorrido. Eso fue todo, ahora me sorprende verme en esta iglesia.

Llamo a mis hijos, a mi esposa y parece que no me oyeran, parece como si estuvieran en otro mundo. Estoy llorando. ¿Llorando yo? Primera vez que lloro, será que me volví débil. Tal vez los recuerdos me vuelven vulnerable, porque no soy así, yo tengo carácter. Ahorita empezará a hablar el sacerdote. “Sé misericordioso Señor en tu juicio con tu hijo Carlos Ignacio Barrera Toledo; dale Señor el eterno descanso…. El Señor es mi pastor nada me faltará… Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad”… seguro que se refieren a mí… ése soy yo, el sacerdote dijo clarito mis dos nombres y mis dos apellidos. Hoy todo fue diferente.

La Prensa Literaria

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