KARACHI/AFP
Pakistán decretó ayer alerta roja por la agravación de las inundaciones catastróficas que alcanzaron el sur del país y dejaron doce millones de damnificados en las provincias de Punyab (centro) y Jiber Pajtunjua (noroeste), las más afectadas hasta el momento en tanto que la vecina India se veía afectada también por las lluvias.
La ONU informó ayer estar enfrentada a “necesidades impresionantes“, y da la cifra de 4,5 millones de damnificados y 1,600 muertos. “Las lluvias de monzón continúan en todo Pakistán y no hay señales de que vayan a parar“, señaló la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Melissa Fleming.
Los servicios meteorológicos paquistaníes lanzaron la alerta roja debido a la amenaza “inminente” y “extrema” de inundaciones en la provincia del Sind (sur), especialmente en la fértil región agrícola de Kacha, a orillas del río Indo.
Las fuertes precipitaciones en la región también provocaron inundaciones en la vecina India, dejando al menos 103 muertos y 400 de heridos en Leh, la ciudad más importante de la región del Himalaya de Ladakh (norte), indicó la policía local. Decenas de personas estaban desaparecidas, añadió.
El jefe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA) en Pakistán, Manuel Bessler, se refirió a la situación como una “catástrofe mayor”. Entre tanto, el enviado especial de la ONU, Jean-Maurice Ripert, indicó que se haría un llamado para lanzar un fondo especial que permita responder a la crisis, y advirtió sobre el riesgo de epidemias debido a la falta de agua potable.
Mientras tanto, los damnificados continúan cuestionando a las autoridades, incapaces según ellos de socorrerlos, y ponen presión sobre un gobierno ya en dificultades a causa de la insurgencia talibán y de la crisis económica. Las críticas estaban dirigidas especialmente contra el presidente Asif Ali Zardari, que seguía su gira en Europa.
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