Nueva York/AP
Alex Rodríguez se convirtió ayer en el jugador más joven en conectar 600 jonrones en las Grandes Ligas, al poner fin a una sequía de 12 partidos en el mismo día que hace tres años sacudió el número 500.
Rodríguez sacudió su jonrón contra Shaun Marcum de Toroneo en el primer inning del juego en el Yankee Stadium.
La brecha de días es la más larga entre el 599 y 600 de los siete que alcanzaron la marca. A Willie Mays le tomó 21 turnos, según STATS LLC. A-Rod fue 28 veces a batear sin un jonrón antes de conectar el 500.
El toletero de los Yanquis cumplió 35 años el pasado martes, con un ritmo de jonrones que supera a los demás.
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En una calurosa tarde, el batazo encaminó a los Yanquis a la victoria 5-1 sobre Toronto que puso fin a una racha de tres derrotas seguidas.
“Había pasado un largo rato”, dijo Rodríguez. “Pero claro que ha sido tremendo el gusto de dar ese gran jonrón y ayudar para conseguir la victoria”.
Marcum sirvió un lanzamiento en cuenta de 2-0 por el medio del plato y Rodríguez no lo perdonó para su jonrón 17 del año.
La pelota se elevó por encima del muro del jardín central y cayó en el Monument Park, donde los Yanquis tienen los bustos de sus grandes estrellas, permitiendo que un empleado del estadio la pudiese recoger para entregársela a Rodríguez.
Al dar la vuelta por la primera base, A-Rod levantó un puño en señal de triunfo y completó el recorrido bajo el rugido de la afición.
Rodríguez se suma a un selecto club que incluye a Barry Bonds (762), Hank Aaron (755), Babe Ruth (714), Willie Mays (660), Ken Griffey Jr. (630) y Sammy Sosa (609).
Tras salir de la cueva para saludar a los aficionados, Rodríguez recibió el saludo de sus compañeros. Muchos levantaron los brazos para celebrar el tan esperado jonrón.
“Sólo quería dar el hit. Ayer (martes) hablaba con algunos de mis compañeros y sólo me pedían que me relajase y no tratase de forzar las cosas”, dijo el tercera base.
El hito levantó el ánimo de un equipo que acaba de ser desplazado por los Rays de Tampa Bay en el Este de la Liga Americana. También se ha visto golpeado por el impacto de las muertes de su dueño George Steinbrenner, el locutor del estadio Bob Sheppard y el ex piloto Ralph Houk.
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