Los bachilleres y profesionales que quieran continuar su preparación académica profesional y no dispongan de suficientes recursos económicos podrán adquirir préstamos a través de un programa impulsado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Este programa, que consiste en préstamos a interés que no va más allá de 9.5 por ciento anual y plazos de pago de hasta 15 años, dispone de un fondo de 20 millones de dólares para toda Centroamérica.
En Nicaragua el programa ya se ofrece a través de tres universidades privadas: Ave María College, Universidad Americana (UAM) y recientemente en la Thomas More University a nivel de pregrado, postgrado y maestrías.
La base que el BCIE utiliza para manejar estos fondos es la banca local, es decir, en cualquier banco de Nicaragua se podrá gestionar el préstamo.
“Los interesados podrán ir al banco de su preferencia y deberán solicitar los fondos BCIE-Taiwán. Las únicas universidades que pueden tener a estudiantes beneficiados con estos fondos son las universidades que han pasado una revisión y análisis por parte del BCIE”, explicó Eda Meléndez, gerente de país del BCIE.
Los requisitos para que una universidad sea beneficiada con este programa son: Tener los permisos necesarios para ofertar estudios superiores, estar evaluadas por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) y contar con un equipo administrativo y una cantidad importante de estudiantes.
Para este programa no hay un límite. Los beneficiados deberán comprometerse a cumplir con los pagos del préstamo, ya que son parte de un fondo revolvente.
El programa ya tiene un año de haberse aprobado, según Meléndez, pero los fondos fueron aprobados este año cuando se completó la normativa de evaluación y análisis para las universidades que quieran suscribirse al mismo.
“No son becas propiamente, es una ayuda financiera reembolsable, es un préstamo que se le hace al estudiante, obviamente llegando a condiciones de plazo y tasas más favorables para que puedan financiar los estudios”, señaló Meléndez.
Programas similares ya se aplican en la mayoría de países asiáticos, donde han tenido éxito.
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