MÉXICO/ EFE
Más de 28,000 personas han muerto en México en acciones atribuidas al crimen organizado, especialmente por el narcotráfico, desde finales de 2006, cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, informó ayer el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen).
El director del Cisen, Guillermo Valdés, presentó esta cifra ante el presidente Calderón, académicos, periodistas y expertos en seguridad reunidos en el foro Diálogo por la Seguridad, que inició el lunes con un encuentro del mandatario con representantes de grupos civiles y empresariales.
Desde que Calderón asumió el poder declaró una guerra contra los cárteles de las drogas, enviando a miles de soldados y agentes federales a los estados conflictivos, entre ellos varios de la frontera con Estados Unidos. El mandatario ha comenzado a dar un giro por lo menos en su discurso sobre su enfoque del combate al crimen organizado y pasó de llamarle guerra contra el crimen organizado a lucha contra la inseguridad y ayer dijo que está dispuesto a revisar su estrategia.
Desde diciembre de 2006, han sido decomisados al crimen organizado 34,699 vehículos, 157 por ciento más que en el mismo periodo del Gobierno anterior; 84,000 armas largas y cortas, 200 por ciento más que en el periodo anterior; 330 millones de pesos (25 millones de dólares) y 411 millones de dólares, respectivamente 1,500 y 1,000 por ciento más que en el mismo periodo del mandato anterior, dijo Valdés.
Sobre capturas de criminales afirmó que en el periodo de referencias se han hecho detenciones importantes de integrantes de todos los cárteles y puso como ejemplo los casi 20,000 arrestados del cártel del Golfo-Zetas (estos se separaron este año), 18,000 del Pacífico (Sinaloa), 12,000 de Juárez y 9,000 de los Beltrán Leyva.
Calderón expresó que tomaba nota del debate que se suscitó durante la reunión sobre la regulación de las drogas, como una parte para enfrentar la situación de violencia que genera el narcotráfico. Deben analizarse siempre los convenientes e inconvenientes a profundidad. Los argumentos de uno y de otro son fundamentales, dijo el mandatario al señalar que hay quienes dicen que la legalización implicaría un aumento enorme del consumo de drogas.
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