Los hechos de violencia que se han dado en los últimos tres años, cuando la población nicaragüense ha querido ejercer su derecho a manifestarse, podrían empeorar cuando se acerque el período electoral del 2011, ya que la intimidación y la violencia es parte de la estrategia política que ha mantenido el presidente Daniel Ortega para perpetuarse en el poder.
El general en retiro Hugo Torres señala que todas las dictaduras se asientan sobre el miedo que logran inculcar en la población y, si tienen que recurrir a la violencia, lo hacen. “El gobierno del presidente Ortega nos ha demostrado que no tiene escrúpulos en hacer uso de cualquier recurso, por muy ilegal que sea, con tal de afianzarse en el poder”, dijo.
El general en retiro añadió que el recurso de utilizar la violencia es un elemento que los dictadores usan, no sólo por que les da la gana, sino porque es un recurso bien calculado políticamente para meter miedo a la población, de tal forma que ésta se niegue a sí misma el derecho constitucional de manifestarse.
Por su parte la doctora Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), considera que los actos de violencia van a estar determinados por los niveles de resistencia —en el mejor sentido del término—, que las personas y los grupos que quieren una Nicaragua mejor sean capaces de impulsar para tratar de frenar la política autoritaria y dictatorial que está consolidando Daniel Ortega.
“La represión va a seguir porque ellos son reactivos, aunque definitivamente tienen una estrategia paralela, no solamente reaccionan cuando la gente protesta, sino que tienen una estrategia de construir el monopolio del ejercicio de todos los derechos y el control de las instituciones del Estado, para consolidar el régimen perverso de corrupción”, comentó Núñez.
Torres manifestó que derrames de sangre ya se han visto en las calles y citó el caso de Leonor Martínez, una activista social que fue agredida por un empleado de la Alcaldía de Managua, el que sigue impune. Otro caso es la agresión que recibió el periodista Iván Olivares, entre otros que también han quedado en la impunidad.
“Lo que se puede esperar es que en el momento en que la población se decida a protestar por sus derechos, (Ortega) va a mandar a sus fuerzas de choque y paramilitares a agredir a la población, porque necesita intimidar a sus adversarios y meter en miedo a la población”, señaló Torres.
Vilma Núñez cree que el orteguismo primero va a impulsar la estrategia de intimidar para que nadie proteste, además de usar mecanismos como la compra de conciencia y voluntad de los que tienen algún poder político; y cuando el pueblo se decida a reaccionar, tratará de aplastar a como sea cualquier manifestación.
“Si ve que la población está manifestándose, van a subir la intensidad de la represión. Somoza lo hizo con la Guardia Nacional y las fuerzas de choque. Ortega no ha necesitado de la Guardia porque tiene arrinconada a la Policía, la tiene neutralizada y sus fuerzas de choque actúan”, advirtió Torres.
Para Núñez, el actual gobierno del Frente Sandinista (FSLN) comete un crimen al utilizar grupos de choques, no sólo contra esta generación de jóvenes, sino que está hipotecando el futuro de Nicaragua. “El nivel de descomposición social al que está llevando a la gente es impresionante, a unos pagándoles para que como pandilleros vayan a agredir a otra gente, y a otros pagándoles para que sean los eternos aduladores, y está convirtiendo a la gente en lugar de sujetos de derecho, en sujetos de migajas”, explicó.
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