María Teresa de Pérez Toro, delegada de Colombia a la reunión de expertos de las Naciones Unidas, Viena, 1998, hizo precisiones que es necesario recordar, especialmente en estos días en que el lavado de activos ocupa amplios espacios en los medios, por su preocupante gravitación en América Latina y el Caribe, al extremo de estar considerándose a varios países como lavanderías de dinero turbio y hasta capitales del crimen financiero.
Expresó que la estabilidad universal está bajo la amenaza de las organizaciones criminales que utilizan el blanqueo de activos que se ha convertido en un problema que afecta seriamente a los mercados financieros del mundo, pues ha permitido a estos poderosos grupos delincuenciales penetrar en los negocios lícitos escondiendo sus ganancias, lo que conduce a distorsionar la actividad financiera, comercial y empresarial legítima, generando creciente corrupción.
Se puede añadir que la legitimación de recursos pestilentes es la punta de lanza del narcotráfico, financia hechos terroristas, contribuye a la formación o expansión de mafias, atenta al trabajo honrado y vulnera los principios que deben normar la vida democrática, singularmente en época de elecciones donde políticos sin escrúpulos reciben dinero mal habido para sufragar sus campañas proselitistas y, con ello, se ponen a las órdenes de oscuros intereses.
Sergio Goldenberg, experto en prevención de lavado de dinero, ha revelado que este fenómeno se está regando por toda Latinoamérica. Se trata de una información nada halagadora, por cuanto entraña el aumento de crímenes conexos, siendo el narcotráfico el de mayor incidencia, por las toneladas de billetes sucios que engendra. El problema para los narcotraficantes ciertamente es el dinero, no porque les falta sino porque les sobra y, por su origen, para poder utilizarlo obligadamente tienen que limpiarlo en el cauce financiero legal, de por medio testaferros.
Los narcos mexicanos están ganando espacio a los colombianos en el incremento de su ruin negocio, a lo que se añade las acechanzas y afanes expansionistas del narcoterrorismo encarnado en las FARC y en otros repudiables grupos, como ETA, Al Qaeda, Hamas o Hezbollah, que, asimismo, blanquean dinero para poder financiar sus execrables acciones.
Por hallarse en la ruta de la cocaína, América Central y los países caribeños son los más vulnerables a las arremetidas de los malandrines de la droga que tienen en el lavado de activos la fortaleza para incrementar sus indignos negocios.
Las alertas están dadas en torno a este delito transnacional que debe ser neutralizado, para lo cual es imprescindible el honorable trabajo de las autoridades, junto a la prevención colectiva, sin descuidar la eficiente colaboración externa, sobre todo de quienes tienen amplia experiencia en tan delicado campo.
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