La tristemente célebre y repetida frase del embajador de Nicaragua en Perú, comandante Tomás Borge, que sugiere toda clase de medios para que el FSLN se mantenga en el poder, de hecho entraña una latente amenaza. Es cierto que la Radio Corporación al repetirla trata de alertar a la ciudadanía consciente del inminente peligro que conlleva, pero, pareciera que su efecto repetitivo, al no haber una oposición cívica organizada produce un peligroso letargo.
Debe tenerse plena conciencia sí, que tal amenaza viene de sujetos que al haber sorbido la droga del poder, de cierta manera, dominados por su hechizo perdiendo el equilibrio mental, de hecho pierden la noción de que ningún poder humano es permanente. La historia así lo atestigua. Un reciente ejemplo de ello es el motivo de la efeméride celebrada del 19 de julio, del triunfo revolucionario del pueblo, al que arrebatándoselo, fue tergiversado y sectorizado.
De dicha sectorización viene la desmedida campaña propagandística del orteguismo que al margen de las leyes constituidas se aprovecha del desconocimiento de las mismas, debido a la pobreza integral y cívica de gran parte del pueblo; la que se extiende a todos los ámbitos de la sociedad, efectuándose por diferentes medios; y utilizando para ello, además de la cuantiosa ayuda venezolana, con mínimas excepciones, la de casi todo el sistema gubernamental.
El dañino letargo que adormece la conciencia va llevando a la ciudadanía inconsciente a caminar bajo el efecto de una letal modorra, la que como si fuese una pesadilla, va hundiéndose en el pantano politiquero, despertando a la triste realidad, demasiado tarde. Es tiempo que la ciudadanía consciente, cívicamente organizada, al margen de ambiciones incluso políticas, luche para salvar a Nicaragua del tétrico destino que se cierne amenazante.
Es momento de Patria. Sólo teniéndola se tiene ciudadanía y dentro del orden establecido disfrutar en sociedad comunitaria de libre y compartida individualidad, mediante el mutuo respeto, aplicando a la vida el debido conocimiento de principios morales, cristianos y cívicos. A sabiendas que desde el seno familiar, en el ámbito patrio e internacional debe saberse armónicamente compartir, con la plena convicción de que unos y otros de todos necesitamos.
Cuando la Patria se pierde, sólo queda el destierro de su tierra ancestral, siguiendo la desintegración familiar y social, más un futuro incierto para las nuevas generaciones. Es lo que acontece a quienes por dignidad no se someten a la triste esclavitud de borregos, ni se suman a sinvergüenzas que apoyan al nefasto sistema, teniendo que ser prisioneros en su propia tierra como desde medio siglo pasa en Cuba, o en otro caso ser parias buscando otro destino.
Que Dios nos dé el coraje necesario que nos permita integrar con verdadero y desinteresado patriotismo el inexpugnable baluarte para con civismo y dignidad, teniendo en cuenta la memoria de nuestros antepasados y el futuro de nuestros descendientes, solidariamente unidos mediante el proyecto de primarias; y decidida y cívicamente luchar para salvar a la Patria del peligro que la amenaza; y que Nicaragua vuelva a ser República, como decía Pedro Joaquín, que es lo que todos los ciudadanos conscientes queremos que sea. [email protected]
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