Seguridad
“La conciencia del peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación”.
Ramón J. Sénder (1902- 1982), escritor español
Policía y motociclistas
Me llamó mucho la atención la noticia que asegura que la Policía hará cumplir las leyes en lo que respecta a los motociclistas. Esto quiere decir en perfecto castellano, que anteriormente no las han hecho cumplir. Entonces, cabe preguntarle a las autoridades de esa institución, ¿qué es lo que hacen? Dice la nota informativa publicada ayer en este Diario, LA PRENSA, que obligarán a los conductores de motocicletas a usar el casco protector, pero no mencionan para nada al o a los acompañantes del conductor —que en muchas ocasiones es toda la familia—.
Aunque parezca mentira, hay motociclistas que viajan en su moto, con su esposa y tres niños, sin que esto preocupe a la Policía, que justifica el hecho aduciendo que “ése es el único medio de transporte que tienen” y les permite ir todos en la moto sin tan siquiera obligarlos a llevar alguna protección. Para los policías de Tránsito, si el conductor lleva casco, los demás no importan.
Este país es de mentira. Parece sacado de una película de Harold Lloyd. Y pasarán muchos años y muchos comisionados más sin que esto se solucione, porque parece que lo único que les importa es devengar un salario por permitir todo tipo de descalabros. Dios se apiade de nosotros.
Ramón Pineda
Blasfemo y ridículo
Me pareció muy interesante escuchar en el noticiero de TV 12, el domingo 24 pasado por la noche, al célebre ex diputado y ex jefe de la comisión de derechos humanos, en la Asamblea Nacional (AN), Nelson Artola. Cuando él detentaba este cargo tuve la oportunidad de coincidir con él en alguna reunión sobre los derechos humanos y otros asuntos. En ese momento no me pareció tan “tapudo” como lo escuché esta vez en el noticiero. No supe la pregunta que le formuló el periodista y que él estaba comentando, con vaharadas de sustancias químicas que lógicamente procedían del hígado. Logré captar, sin embargo, que se refería a los actuales miembros de la oposición que acaban de confirmar sus candidaturas para la Presidencia de la República. Por decirlo de un modo suave, las “agruras” que salían del uso expedito y ligero de contenido, de su lengua, claramente dejaban al descubierto el “malestar” que le causa el que estos dos personajes se opongan a los dislates de su máximo líder, Daniel Ortega.
¿Y de qué los acusaba? Pues lo de siempre y sin argumentos válidos e inteligentes: que son ladrones y que han hecho los hurtos más grandes en la historia de Nicaragua. Especialmente ensañado lo escuché en contra de Arnoldo Alemán, al que, obviamente, están tratando de doblegar a como dé lugar para que se rinda ante los requerimientos del “gallo ennavajado” o, según él y sus seguidores, “el gallo más gallo”. Y yo me preguntaba, cuando le escuchaba: ¿y ellos?, ¿puede Artola y su jefe eterno probar la transparencia de su administración y conducta?, ¿está convencido que él y su grupito inefable son lo máximo de inocencia moral y social? ¡Qué blasfemo y ridículo lo vi, además, cuando hizo referencia a que sólo Dios pone y quita reyes en los tronos y que, gracias a Dios, Daniel estaba ahora en el poder del trono!
Obviamente Nelson Artola tiene una visión muy corta de la vida y de la historia universal y una soberbia inmensa que no cabe en su cuerpecito… le aconsejo recordar que nadie es eterno en este mundo y que Dios, así como permite que alguien gobierne por una temporada… así también permite que se retire en su debido momento.
Annabelle Sánchez
Turbas
Una vez más las turbas orteguistas hacen de las suyas; esta vez atacaron la caravana de uno de los candidatos a la presidencia por la oposición, en este caso la caravana del PLC, en la que iba su candidato el doctor Arnoldo Alemán, cuando hacía proselitismo político en el municipio de San Miguelito, Río San Juan, el domingo pasado.
Esto es lo que nos espera para la campaña nacional del 2011, la oposición tendrá que combatir contra todo terreno, siendo en este caso contra los magistrados orteguistas de la CSE, turbas sandinistas de Fetsalud, FNT, CPC, CTS, JS 19 de Julio y otros grupos paramilitares que el FSLN tiene preparados, todo con el objetivo de meter en miedo a la democracia en Nicaragua.
Lo ocurrido en San Miguelito muestra una vez más el temor que sienten desde ahorita los orteguistas al ver que existen las posibilidades de que todas las fuerzas democráticas vayan a las elecciones nacionales unidos. Esto nos indica que desde ya se sienten perdedores y que se están preparando uno para confabular nuevamente el fraude electoral cuando vean que van perdiendo, y lo otro es que psicológicamente se preparan para entregar nuevamente el poder a la democracia como ocurrió en 1990, cuando la señora Violeta Barrios de Chamorro arrolló la maquinaria sandinista, a través de la UNO, pero que con sus turbas seguirán gobernando desde abajo promoviendo la inestabilidad política y social con sus masas orteguistas en las calles…
Ezequiel Pérez
Resentidos sociales
Resentido social es una persona —sea adolescente, joven adolescente o adulto—, que actúa de manera antisocial, hostil y grosera, es decir que por influencia de abuso sexual, trauma familiar, droga y alcoholismo, actúa negativamente haciendo daño a la sociedad.
Un resentimiento en el plano psicológico, experimental significa un sentimiento doloroso. Suele también estar relacionado con un sentido de rencor, envidia, y odio, a menudo inconsciente.
Este resentimiento tiene su fundamento en el lenguaje de la agresión, que significa que es una tendencia o conducta agresiva basada en el modelamiento negativo del medio en el que se desarrolla el niño o el adolescente. La imitación de modelos suele ocurrir más cuando el observado percibe una semejanza con el modelo o cuando se considera poderoso o capaz. Así es más probable que los niños imiten a otros niños u hombres y las niñas a mujeres. También es probable que imiten a otros niños de personalidad dominante, que tienen gran influencia social.
Otro tema controversial es la televisión, que es un medio de comunicación importante pero considerado por los pedagogos como una espada de doble filo, es decir que a pesar de ser un medio que divierte también influye en la conducta de los niños y adolescentes.
Ahora bien, hablemos de una conducta pro social que se define como las acciones que tienden a beneficiar a otros, sin que se prevean recompensas externas, por eso es importante que los niños vean programas pro sociales que contribuyan a la formación en las dimensiones de la cooperación, el compartir, el afecto, la amistad, la perseverancia en las tareas, el control de la agresión, y el afrontar la frustración. Los niños de la calle han demostrado últimamente una conducta antisocial producto de la mala formación de sus padres, la pobreza, el desempleo, sumando esto, los antivalores y la televisión misma han sido las causas de que hoy en día tengamos resentidos sociales que van desarrollando una conducta negativa y de rechazo por la sociedad. La escuela juega un papel importante desde la etapa preescolar, que es donde se inicia la formación pro social.
Una conducta agresiva es una conducta hostil que intenta lastimar, herir, perjudicar y tener dominio sobre los otros, y esto es el gran problema que se presenta hoy en los ámbitos educativos, sociales, laborales e incluso familiares, esta actitud propia de resentidos sociales es el producto de una mala formación en el hogar, a lo que hay que prestar atención desde la infancia.
Noel Cruz Barrientos
Orgullo jinotegano
Para el noble pueblo de Jinotega significa un gran orgullo la reciente visita que hizo a Nicaragua la secretaria del Trabajo de los Estados Unidos de América, Hilda Solís, por ser ella hija de madre jinotegana.
Esta visita a nuestro país, de la distinguida funcionaria estadounidense, no solamente representa un gran apoyo a la clase trabajadora nacional, sino también un especial estímulo a los padres nicaragüenses tanto del campo como de la ciudad, para que éstos sueñen con llegar a formar hijos con mucho futuro como esta gran dama Hilda Solís, de raíces jinoteganas.
Salvador Pérez González
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A