Saber
“Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber”. Confucio (551AC-478AC) filósofo chino.
La sabiduría
“Los grandes espíritus terminan por pensar lo mismo”, sostiene Salvador Harguindey en su libro Una sabiduría para todos los tiempos . El médico y escritor se adentra en los grandes pensadores de la Historia para recopilar la esencia de su filosofía, de su modo de afrontar la vida, de sus claves para ir más allá con el objetivo de ofrecerlo a una sociedad que, en demasiadas ocasiones, no sabe encontrar soluciones a muchos de sus problemas.
Desde Buda y Lao Tse a Jesucristo, Plotino, Hermes Trimegisto, Spinoza, Goethe, Dostoievski, Tolstoi, Carl Jung, Hermann Hesse, Schopenhauer, Da Vinci, John Lennon, Erich Fromm, Aristóteles, Bob Dylan, Confucio, Raimon Panikkar, Aldous Huxley, Krishnamurti, Einstein, Evelyn Underhill, Abraham Maslow, el Dalai Lama y Ken Wilber, se recogen los ideales que el escritor ha recopilado en las últimas dos décadas. “A través de sus frases o planteamientos cortos, se puede conocer el pensamiento de todas estas personas para aplicarlas al momento actual, a las situaciones con las que nos encontramos hoy”, argumentó Harguindey,.
Conocer y reflexionar sobre lo que otros han dicho para poder sacar cosas en claro es lo que busca el escritor, fundamentado en la necesidad de estimular el debate.
José Carlos García Fajardo
Premio Moors Cabot
Me dirijo al Diario LA PRENSA porque es un medio al servicio de la mayoría y con presencia en la mayoría de las ciudades de Nicaragua, para felicitar al licenciado Carlos Fernando Chamorro Barrios, por el premio obtenido por su labor periodística y social, al contar historias con profesionalismo y mucha honestidad.
Mauricio A.Maldonado
Unidad o alianza
Unidad o alianza es lo mismo, lo que interesa es que nos unamos para ganar las próximas elecciones presidenciales, a fin de que nuestra democracia no desaparezca y podamos vivir todos los nicaragüenses felices como en los años noventa y tengamos todos un trabajo digno.
Pero si queremos la unidad o la alianza, no podemos seguir criticándonos unos a otros. Dejemos atrás el pasado y continuemos. Hay que hacerlo por el bien de todo el pueblo.
Para las elecciones municipales del 2008 íbamos en alianza y alcanzamos la meta que esperábamos, que fue ganar los comicios. Es por esa razón que nos tenemos que unir. Esto tiene que ser pronto, no debemos dejar pasar mucho tiempo sin estar unidos o aliados, porque el tiempo pasa y cuando veamos ya habrá varias vías y entonces no vamos a poder hacer nada.
Apresúrense, que eso es lo que queremos los ciudadanos de las bases que somos los que hacemos el trabajo, los que salimos golpeados, heridos, etc. Somos nosotros los que aguantamos todo, hasta en las Juntas Receptoras de Votos.
Aparten de una vez el odio y el rencor y pongámonos a trabajar por el bien de todos los nicaragüenses. Cada vez veo muy lejos esa unidad o alianza. Hay un dicho que dice divide y vencerás. Se están viendo tantas cosas últimamente, que los políticos deben poner de su parte para llevar a cabo la unidad o alianza en la que vayan todas las fuerzas demócratas de nuestro país. Escuchen a nuestros guías espirituales: todos deseamos la paz.
Los políticos no deben ser tan testarudos, deben pensar en el 68 por ciento de demócratas, limar asperezas, dejar los pleitos que perjudican. Los trapos sucios se lavan en casa.
Juana García Larios
Profanadores de símbolos
Los dictadores a menudo dan muestras de un egocentrismo enfermizo caracterizado por un culto exagerado a su personalidad. La historia registra en sus páginas numerosos ejemplos de este comportamiento, que ahora vemos confirmado en el reciente y demencial show montado en Venezuela, donde el dictador Hugo Chávez osó profanar el sarcófago que contiene los restos de Simón Bolívar, Libertador de América, al cumplirse 227 años de su nacimiento y 158 de su traslado desde Santa Marta (Colombia) para ser depositados en el Panteón de Caracas, donde han reposado hasta que su descanso fue interrumpido por voluntad de una mente desquiciada.
No le bastó al dictador Chávez haber usurpado el nombre del Libertador para tratar de encubrir su proyecto mesiánico de dominación imperialista bajo el falso nombre de “Revolución Bolivariana”. Antes de la profanación, las cenizas de Bolívar seguramente ya se habían revuelto ante tanto atropello a los ideales que él proclamó y por los que expuso su vida en aras de la liberación del continente americano. Claramente se deduce que se trata de una maniobra para desviar la atención de los gravísimos problemas que enfrenta Venezuela. Chávez recurre, como todo dictador, al manido estímulo de un falso patriotismo.
Bolívar luchó por la erradicación de toda forma de dictadura en nuestra América y tuvo la visión de un continente unido por lazos creados por la comunidad de historia, lengua y tradiciones. Por ello, convocó el Congreso Anfictiónico en Panamá en 1826, donde dejó sembrada la semilla que debía conducir a la unión continental.
Sólo una mente perversa como la de Chávez puede pretender que lo que Bolívar plantó en Panamá fue la semilla del trasnochado y ahora fracasado “socialismo del siglo XXI”. Si tuviera al menos dos dedos de frente, debería comprender que el sistema totalitario impuesto por el comunismo a partir de 1917 fracasó estrepitosamente con el derrumbe del Muro de Berlín y de la propia Unión Soviética en la última década del siglo XX.
Está visto que los “iluminados” como Chávez no respetan ni a sus propios héroes. Pertenece a la misma estirpe de quienes mancillaron nuestro escudo nacional y lo convirtieron en un adefesio irreverente. La profanación sacrílega de los restos del Libertador, símbolo por antonomasia del espíritu libérrimo de América, pasará a la historia como la obra de un orate, que debería estar recluido en un establecimiento para enfermos mentales.
Silvio Avilez Gallo
“E hubo fiesta”
Pasado el 19 de julio del 2010 quiero dejar testimonio de un capítulo de la valiosa y heroica historia de Monimbó.
Monimbó, todo rebeldía y creador de tradiciones y devoción al trabajo, tiene escritas muchas hazañas de reconocido patriotismo. Vinculado estoy a este populoso vecindario pues como abogado presté con mucha simpatía mis servicios profesionales a diversas familias en distintas ocasiones; y en el Instituto, Escuela Normal y Colegio Santa Teresita, figuraban como alumnos jóvenes del laborioso Monimbó.
Debo confesar que los reverendos Padres Salesianos registran una sobresaliente colaboración pedagógica, religiosa y cultural muy tomada en cuenta por los padres de familia que han encontrado apoyo de estos sacerdotes en la educación de sus referidos menores.
Recordemos, los movimientos guerreristas de indígenas de ancestros, contra las autoridades españolas en 1811, 1812, y en 1856 cuando las tropas de William Walker fueron derrotadas dos veces aquí en Masaya.
Consumado el asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien era muy querido y estimado en Monimbó, este populoso barrio sintió y vivió en carne propia la muerte de Chamorro; pues en LA PRENSA Chamorro daba espacio a las muchas quejas y denuncias de atropellos de la Guardia Nacional de los Somoza constantemente, se alzó en armas Monimbó y comenzó el duro y caro hostigamiento a los militares de Somoza en los patrullajes.
El general Somoza Debayle con odio y rencor atacó por muchas horas con tanquetas, metrallas y aviones al barrio en rebeldía y dijo Somoza en una entrevista: “E hubo fiesta en Monimbó”, frase de un cinismo vulgar y estúpido. Monimbó resistió el golpe brutal, y se reforzó para nuevas batallas.
Le hice llegar a Somoza Debayle una carta de condena por el ataque a Monimbó, carta que publicó íntegra un periodista mejicano en su libro Los Tambores de Monimbó . Repito este recordatorio de lo que hizo el rebelde Monimbó en los años de 1978 y 1979, y grata memoria a mis alumnos que en otras partes del territorio nacional peleando igual que lo hicieron con amor de patria los jóvenes de Monimbó, así menciono y desfilen Oscar Turcios Chavarría, Silvio Reñazco Mercado; y el talentoso y destacado profesor normalista jefe de columna en Monimbó de arriba Asunción Armengol Ortiz.
Que otros juzguen lo tanto que hicieron estos jóvenes de Nicaragua por el logro, tan poco para decir que tenemos como realidad un Estado de Derecho y una democracia afuncional.
Dr Alfonso Dávila Barboza
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