En un vuelo privado que arribará hoy, procedente de Panamá, las autoridades de Nicaragua deportarán a la pareja estadounidense sospechosa de haber perpetrado asesinatos en serie en el país canalero. En el vuelo viaja el representante de la Policía Internacional (Interpol) de Panamá, quien recibirá a los sospechosos de manos de las autoridades de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) de Nicaragua.
La jefa de Relaciones Públicas de la Policía nicaragüense, comisionada mayor Vilma Reyes, confirmó anoche que los capturados ya fueron entregados por esa institución a la DGME. Pero la pareja está aún bajo el resguardo de la Policía porque la DGME no tiene celdas para mantener a personas de alta peligrosidad.
LA PRENSA conoció que la misma noche del martes, cuando los estadounidenses William Adolfo Cortez (“Wild Bill”) y Jeana Seana Cortez llegaron a las instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua, tres funcionarios de la embajada americana en Managua indagaron sobre la suerte de los detenidos.
Esa misma noche la DAJ les realizó todos los procedimientos investigativos necesarios, entre éstos el levantado de huellas dactilares, explicaron fuentes extraoficiales.
La pareja fue trasladada desde San Carlos, después que soldados del Ejército los capturaron el lunes, en el puesto fronterizo de Sarapiquí.
AMBOS ESTÁN RECLUIDOS EN CELDAS DE LA POLICÍA
La jefa de la DAJ, comisionada mayor Glenda Zavala, manifestó que contaban con el tiempo necesario para realizar el levantado de huellas y otras indagaciones, pues la DGME tiene, según la ley, 30 días para la deportación. La entrega de los dos sospechosos, sin embargo, se hace después de horas de permanecer en el país. Ambos fueron recluidos en celdas separadas en la DAJ, según fuentes extraoficiales.
Cortez, oriundo del estado de Texas, es buscado por Panamá luego que los cuerpos de dos personas aparecieran enterrados en una de sus propiedades en Bocas del Toro, en el occidente de ese país fronterizo con Costa Rica.
De forma extraoficial se conoció una información que proporcionó la Interpol de Panamá a Nicaragua, junto a la orden de captura que existe en contra de la pareja, en la que destaca la denuncia inicial que recibieron de parte del cónyuge de la estadounidense Cheryl Linda Hu ghes.
LOS MOTIVOS DEL CRIMEN
En la relación de hechos que hace el Ministerio Público del distrito de Bocas del Toro, presentado el 25 de julio pasado, se indicó que, después de residir ocho años en Panamá, Hughes poseía varias propiedades como islas, hoteles y otras pertenencias personales registradas a nombre de la sociedad Southern Exposure Inc., motivo por el cual se cometió el crimen.
Hughes había desaparecido aparentemente el 21 de marzo pasado y Bill había referido a allegados de ésta que no regresaba porque le había dado “ataque de estrés”. Ya antes habían dado por desaparecido a Bo Barry Icelar, otro al que había ofrecido comprar su propiedad.
Además de la denuncia del cónyuge de Hughes, aparece la declaración de la tía de la desaparecida, Mary Wittmeyer, quien refirió a las autoridades panameñas que tuvo conocimiento de que la última vez que su sobrina fue vista se encontraba en la propiedad de Cortez.
MENSAJE DE TEXTO LOS DELATA
A la vez, menciona que “fue informada por varias amistades que el día 25 de marzo de 2010, un mensaje de texto fue enviado desde el celular de Cher, situación que le pareció extraña, toda vez que Cher no acostumbraba enviar mensajes de texto por el celular”.
A través del texto, la sobrina de Wittmeyer “supuestamente decía que estaba cansada de su esposo Keith y se iba en un bote con un nuevo amigo”.
A la tía le llama más la atención la veracidad del mensaje, pues para el 1 de mayo estaba programada una visita de ellos donde su sobrina y tampoco les había mencionado su interés de dejar la isla donde residía.
Además, en conversación con Bill el 29 de abril, “me dice que éste le manifestó que desde hacía un mes él había adquirido la propiedad de su pariente y que no les proporcionaría el nombre del abogado porque había firmado un documento de confidencialidad”.
OTRA EVIDENCIA
En el mismo documento aparece una declaración jurada de Leiza Serrano, que confirma que el 15 de marzo su hermano, Miguel Ángel Serrano, llegó a la isla en el corregimiento de Cauchero, donde la esposa de Bill no le permitió el ingreso, aduciéndole que Cheryl Linda Hughes se había ido y que la casa ahora era de su esposo.
Fue entonces que ella procedió a llamar a Bill Cortez, quien le indicó “que a su amiga Cheryl le había dado un ataque de estrés, por lo que había decidido venderle todas las propiedades a él”.
Serrano preguntó a Bill si su amiga volvería y éste respondió: “Cheryl no vuelve más”.
El diario costarricense Al Día publica en su página web que el temor de un informante a sufrir daños materiales en su propiedad, en la cual se refugiaba la pareja, fue lo que evitó, según fuentes policiales, una pronta captura de éstos.
Los estadounidenses entraron a Costa Rica vía terrestre. Según el reporte policial, “Wild Bill” y Seana visitaron sitios como el volcán Arenal, en San Carlos, y Jacó, en Puntarenas. Posteriormente se habrían trasladado a Turrialba hace aproximadamente semana y media.
PARECÍAN TRANQUILOS Y AMABLES
Marta Villarreal, vecina de Puerto Viejo y quien vio llegar a los sospechosos a bordo de una Nissan Pathfinder, contó que “los foráneos se veían muy tranquilos y amables”.
La mujer agregó que los norteamericanos, durante su estadía en Puerto Viejo, “siempre estuvieron pendientes de las noticias”.
El domingo compraron los periódicos desde temprano (antes de partir hacia La Trinidad). Y según Víctor Lao, el botero que trasladó a la pareja de fugitivos desde Puerto Viejo hasta La Trinidad, éstos aseguraron ser un matrimonio de turistas holandeses que visitaban por primera vez el país.
Además del caso de Hughes y Bo Barry Icelar, las autoridades panameñas les atribuyen al menos cinco asesinatos más.
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