Los helicópteros MI-17 y MI -24 y aviones AN-26, que en la década de los ochenta fueron utilizados para cortar el abastecimiento e impedir el ataque de las fuerzas de la Resistencia Nicaragüense a las tropas del entonces llamado Ejército Sandinista, ahora tienen otra función: el combate al crimen organizado y auxiliar a la población en caso de afectaciones naturales, además de defender la soberanía nacional.
A su vez, dijo que, junto a la Defensa Civil, han estudiado la infraestructura que puede resultar afectada, en caso de un fuerte sismo.
Por ejemplo, en los alrededores se ubicaría el personal médico y paramédico con conocimientos en primeros auxilios para atender a los posibles afectados, así como con el personal de salvamento y rescate.
En caso de registrarse un terremoto —aseguró Miranda Jaime— lo primero en lo que participarán será en una misión de exploración aérea para realizar una evaluación de daños a la infraestructura, tanto en carreteras, como edificios. Justamente en esto consistirá la participación de la Fuerza Aérea en un simulacro ante un eventual sismo en Managua, que se desarrollará el próximo sábado bajo la dirección de la Defensa Civil.
Las órdenes que han recibido del alto mando militar para este tipo de situaciones —expresó el jefe de la Fuerza Aérea— radican en tener disponibles fuerzas y equipos en auxilio a la población afectada.
“Nuestra primera tarea, si se da un terremoto en Managua y que afecte la unidad —pues estamos a pocos metros de la falla del Aeropuerto— es restablecer los medios aéreos. Si se da de día (el sismo) revisar cuántos heridos o afectados por un posible derrumbe de edificios. Si se da de noche, ya está organizado, primero dejar a los familiares en lugares seguros y presentarse a cumplir las misiones”, precisó.
En conjunto con la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI), el Instituto de Aeronáutica Civil y la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cosesna),la Fuerza Aérea ha dispuesto utilizar el aeropuerto en Punta Huete, al norte del lago Xolotlán, como aeropuerto alterno, en caso que el Aeropuerto Augusto C. Sandino de Managua sufriese daños en su infraestructura.
El Aeropuerto de Punta Huete, conocido como Panchito y recién habilitado, cuenta con una pista de tres mil metros de longitud en excelentes condiciones y está apta para recibir vuelos similares a los que aterrizan en la terminal internacional de Managua. Incluso naves de mayor tamaño.
Tal como está actualmente el aeropuerto de Punta Huete, según el jefe de la Fuerza Aérea, se puede operar de día; pero también cuentan con un equipo de emergencia, con el que en cuatro horas, una vez activado, se trabajaría de noche en caso de que sea necesario.
“Contamos allá con una torre de control, contamos con todos los equipos similares a los que tiene el aeropuerto (de Managua) para poder operar radios y equipos de meteorología, por supuesto que hay algunas cosas que todavía hacen falta”, dijo Miranda Jaime.
[/doap_box]
“Desde inicio de la década del noventa el alto mando de la institución militar identificó las nuevas amenazas emergentes: el narcotráfico, la existencia de acciones del crimen organizado y la preparación de nuestras fuerzas también para auxiliar a la población afectada por desastres naturales”, explicó el jefe de la Fuerza Aérea de Nicaragua, general de brigada Jorge Miranda Jaime.
Sobre todo —dijo el jefe militar— tomando en cuenta la ubicación geográfica del país, con dos mares (al este y al oeste), una cadena de volcánica y cerca de la llamada zona de subducción, a 120 kilómetros de la costa del Pacífico, donde chocan las placas tectónicas Coco y Caribe.
En lo que va del año, las fuerzas militares, con el apoyo de la Policía, han recuperado seis aeronaves al narcotráfico y por cuenta propia adquirieron un helicóptero pequeño que ha permitido llenar en parte el vacío en la preparación del personal.
A criterio del jefe de la Fuerza Aérea, esto ha contribuido a una reducción de consumo de combustible y elevar la cantidad de horas de preparación de los pilotos, lo que a su criterio les permite a los mismos alcanzar mayores habilidades tras concluir su entrenamiento.
Recién concluida la guerra contra la dictadura de Anastasio Somoza, el 31 de julio de 1979 un grupo de unos 60 jóvenes se dieron a la tarea de organizar la Fuerza Aérea. Posteriormente se incorporaron algunos pilotos dedicados en ese entonces a labores ligadas a la agricultura, como las de fumigación.
“Fueron años difíciles, ya que prácticamente no había tiempo para planear hacia dónde iba la Fuerza Aérea en el futuro, más bien se estaba resolviendo el problema de la guerra del conflicto interno”, recuerda Miranda Jaime, después de transcurridos 31 años de fundación de la Fuerza Aérea.
Y aunque el jefe militar recuerda que en ese primer período tuvieron “grandes éxitos, desde el punto de vista militar”, al lograr neutralizar el accionar de las fuerzas de la Resistencia Nicaragüense, también representó más de cien bajas de oficiales, suboficiales, soldados, técnicos y sargentos que murieron en la guerra.
En esa época, señala que con las tropas a cargo de los radares la Fuerza Aérea logró el control de todo el espacio aéreo nacional en un ciento por ciento.
CON APOYO DE ESTADOS UNIDOS Y OTRAS NACONES
Ahora la falta de radares es una de las principales limitaciones que enfrentan, pues requieren de radares primarios.
En conjunto con el sistema aeroportuario y el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil buscan cómo mejorarlo, pues el país cuenta con radares secundarios y sólo tienen un radar militar. Actualmente suplen esa limitación con apoyo del Comando Sur de los Estados Unidos, que brinda la información oportuna del control del espacio aéreo de la región. Así como con el intercambio de información con países vecinos, desde Colombia hasta México.
Otra de las limitaciones que aún tiene la Fuerza Aérea, y que Miranda considera que será difícil adquirir por los recursos, son los aviones pequeños para evitar que aeronaves en vuelos ilícitos entren al espacio aéreo. No obstante, estima que con el control que mantienen han disminuido la presencia de aeronaves en vuelos ilícitos, pues los mismos se están dando en la profundidad del Océano Pacífico y Mar Caribe.
En cuanto a los aviones requeridos, el jefe militar declaró: “Estamos hablando de aviones de medianas velocidades, con el objetivo de que no se vaya a pensar de que lo que pretendemos aquí es tener superioridad aérea, tampoco aspiramos a eso”.
Sostuvo que el interés es contar con aeronaves que puedan cortar el flujo de vuelos ilícitos sobre el espacio aéreo nacional.
La Fuerza Aérea de Nicaragua a la fecha cuenta con 40 medios aéreos, entre aviones y helicópteros, pero sólo un 50 por ciento de éstos está en operaciones.
Esto, dijo Miranda, por las limitaciones técnicas de cada aparato. Sin embargo, es del criterio que si cumplen lo que establecen los requerimientos técnicos pueden contar con aparatos por un período de tiempo más prolongado.

Ver en la versión impresa las páginas: 4 A
