La sentencia de Panamá a favor del ex presidente Alemán declarando improcedente el juicio incoado en su contra, ha suscitado toda suerte de especulaciones entre la población, convirtiéndose en motivo de conversación obligada en nuestros círculos políticos.
De todos los comentarios vertidos sobre el tema, el del padrino (don Jaime Morales) es a mi juicio el más inocente pero a su vez es el que más estimula la imaginación. La frase de ¨poderoso caballero es don dinero¨ que usó para responder a la pregunta sobre qué pensaba de dicho fallo, alteró los ánimos de su ahijado (Alemán) el que respondió que su padrino era ¨mariquita y ladrón¨ palabras textuales recogidas por los medios de comunicación. Por supuesto esa expresión ameritaba una respuesta obligada del padrino, la que no se hizo esperar. Afirmándoles a los periodistas que lo abordaron sobre las declaraciones del ahijado, que él iba a demostrar con documentos en manos que Alemán había inventado la fundación FDN para lavar dinero del erario público.
Todos los amigos con los que he comentado sobre dicha disputa, han sido contestes en sus respuestas. Es decir, han estado de acuerdo con ambos, unos con el padrino y otros con el ahijado. Si usted se pregunta cómo es esto posible, voy a tratar de explicarlo. Cuando el ex presidente Alemán denunció a su padrino acusándolo de aprovecharse de su posición de asesor para fabricarse una indemnización indebida, nos dejó claro que él en todo momento ha estado en conocimiento de la misma, cosa que desdice mucho de la honestidad de su administración; recordemos que estamos hablando de nada más y nada menos que de 81 millones de córdobas. Entre los que afirman que Alemán no está mintiendo, que dicho sea de paso en su gran mayoría son ex funcionarios de ese gobierno, me aseguraron que en los corrillos de la Presidencia se conocieron en detalle los pormenores de tan jugosa indemnización en la época en que se dio.
Algo parecido sucedió con los que comentaron sobre las aseveraciones del padrino, ni uno solo dudó de que don Jaime era poseedor de secretos comprometedores sobre los excesos cometidos por su ahijado durante su periodo presidencial, excesos que él calificó sin tapujo alguno como lavado de dinero.
Por mi parte, aún sin conocer a profundidad los hechos que ambos, padrino y ahijado, se imputan, tengo que estar de acuerdo con los dos. Pues ambos aseguran tener pruebas de sus aseveraciones. Mi comentario obligado con el que creo recoger el pensamiento de la mayoría del pueblo es que, si bien es cierto que la sentencia de Panamá se sustenta en una sentencia de nuestra Corte Suprema de Justicia, la que en su momento califiqué de jalada de los pelos, también es cierto que 81 millones de córdobas son un montón de dinero y habría que saber cuánta tierra se estaba indemnizando, en qué condición estaba al momento de la indemnización y otras cosillas más que ojalá nos las revele el ex presidente Alemán, no vaya a ser que estemos en presencia de otro burrito de Kentucky.
Para finalizar deseo concluir con la frase de un amigo de ambos que asegura conocerlos desde muy atrás, me refiero al padrino y su ahijado. Sus palabras fueron exactamente: “A los dos y con miedo”.
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