Dicen que a los Yanquis les encanta mantener respirando a sus fantasmas. Quizá porque en los pasillos del complejo de Ligas Menores, en Tampa, puede encontrarse con Reggie Jackson, Yogi Berra, Rich Gossage, Craig Nettles, Bernie Williams y otras leyendas de esta exitosa organización.
El objetivo es que esos veteranos puedan motivar a las generaciones futuras, y quizá hasta transferirles esa necesidad de buscar la grandeza, lo cual ha sido la razón de ser de este polémico conjunto, matizado por años de gloria, frustraciones ocasionales y controversias constantes por la forma en que ha sido manejado.
Desde el martes, además de fantasmas, los Yanquis probablemente tendrán el espíritu de George Steinbrenner, el conflictivo propietario que adquirió la franquicia en una época de sequía y la regresó a los primeros planos a billetazo limpio, pero también gracias a medidas inteligentes que incrementaron sus riquezas y le dieron flexibilidad para mover las fichas.
A Steinbrenner se le señaló de haber desatado una espiral inflacionaria en el beisbol y que eso rompió el balance competitivo, pero, como dijo Peter Gammons de MLB.com en una ocasión, “qué culpa tienen los Yanquis de manejar bien su dinero, y de hacer lo correcto para conseguirlo. Los demás equipos deberían seguir su fórmula”.
También se le criticó por despedir managers y gerentes generales a cada instante, de entregar fondos de manera ilegal para la campaña de Richard Nixon, de maniobrar para afectar la imagen de Dave Winfield y muchas cosas más. Pero también tenía otra faceta y tuve la oportunidad de ser testigo de eso y con personas de nuestro país.
Lo primero fue en 1998, cuando tras el huracán Mitch, que afectó a todo el país, pero sobre todo a Chinandega, mandó a un representante para entregarles una considerable cantidad de dinero a Oswaldo Mairena y Omar Varela, quienes vivían en una zona muy afectada. “Eso no arregla su situación, pero puede ayudarle en algo”, dijo en aquel momento.
También estuve de cerca cuando, a través de una nicaragüense radicada en Washing ton, le envió un cheque de 25 mil dólares a una escuelita del Mercado Oriental, operada por la Asociación San Francisco de Asís. Y así pude apreciar otros gestos de Steinbrenner, los que voy a conservar con especial afecto.
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