Tradicionalmente, cuando las parejas pelean o tienen malos entendidos, llegan a descubrir una falta de cosas en común o tienen que confrontar el reto de la incompatibilidad, su primer instinto es separarse mientras se dicen a ellas mismas “esto nunca funcionará, somos muy diferentes”. Sin embargo, podría ser que en esas diferencias sea que estén las bases del amor verdadero.
Con compromiso, valentía y la disposición para cambiar comportamientos que pueden estar inconscientes por decisiones frescas y saludables, se puede aprender a transformar las diferencias en motivos de crecimiento y de unión de la pareja.
Existen algunos pasos que podrían intervenir en estos problemas, en los que el objetivo es crear y descubrir una nueva forma de estar juntos, en unas resoluciones que satisfagan a los dos. Después cada uno debe hablar sobre los problemas que tienen de manera respetuosa y con una curiosidad genuina en el punto de vista de tu pareja.
¿Cómo?
Lo más recomendable es definir el problema expresando verdaderamente lo que te molesta con todos los detalles posibles, expresar tus sentimientos de manera honesta y abierta en el momento en que los estés sintiendo, recordar que esto sólo es un problema y que la relación de ustedes tiene mucho más, no dejar que viejos rencores y un comportamiento negativo estropee este proceso y ábrete al hecho de que un problema puede ser entendido e interpretado en una gran variedad de formas.
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