El estadio virtual ubicado cerca de Galerías Santo Domingo tuvo un lleno total. LA PRENSA/U. MOLINA

Final mundialista causó euforia

Los nicaragüenses vivieron ayer con intensidad la final del Mundial de Sudáfrica 2010 y se dieron cita en los diferentes lugares en los que había alguna pantalla, para ser testigos del esperado choque futbolístico entre España y Holanda, que generó algarabía y suspenso hasta el último minuto.

Los nicaragüenses vivieron ayer con intensidad la final del Mundial de Sudáfrica 2010 y se dieron cita en los diferentes lugares en los que había alguna pantalla, para ser testigos del esperado choque futbolístico entre España y Holanda, que generó algarabía y suspenso hasta el último minuto.

Desde que inició el primer tiempo, los aficionados que asistieron al estadio virtual de Claro en Managua mantuvieron los ánimos caldeados y durante los 120 minutos de juego los mayores vítores de apoyo que se escucharon eran para la selección española.

A los bailes y porras de las barras femeninas se sumaron los gritos ensordecedores de los hombres en cada intento de gol o de sanciones a los jugadores.

En este lugar la intensa energía y los saltos de los espectadores hacían que la estructura metálica del estadio virtual se moviera de tal modo que parecía que se desplomaría en cualquier momento.

En las pláticas de la fiesta deportiva no faltó Paúl, el pulpo del acuario alemán que atinó en todos sus pronósticos del Mundial y a quien comenzaron a considerar el mejor adivino del planeta, pues su predicción de que España alzaría la copa estaba por cumplirse.

Finalizados los primeros 90 minutos, los pocos aficionados del equipo holandés lucían cabizbajos, mientras que los seguidores de España reafirmaban su apoyo por la “Roja”.

A cuatro minutos del final del segundo tiempo extra, el gol de Andrés Iniesta, que dio el triunfo a España, provocó una fiesta de locos.

En otro extremo de la ciudad, otros lugares fueron abarrotados por españoles, entre los que se encontraba Antonio Jiménez, quien pasaba la bota de vino por todo el salón del restaurante Taska Kiko, en señal de victoria. “Esto nos dio la suerte, pero también nos embriaga”, dijo sonriente.

La algarabía era total en este lugar de comida española.

HOLANDESES CON LA FRENTE EN ALTO

La Ruta Maya fue el escenario que albergó a la fanaticada holandesa, quienes ataviados de color anaranjado vivieron con frustración el tercer intento de la Naranja Mecánica de hacerse con la ansiada copa, tras los fracasos de Alemania 1974 y Argentina 1978.

“El partido estuvo tenso, se vio bastante trabajo en equipo, una lucha constante. Holanda tuvo varias posibilidades, lástima que el juego terminó de esta manera, pero lo más importante es que holandeses y nicaragüenses pudimos compartir”, expresó el señor Lambert Grijins, embajador de Holanda en Managua.

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