Granada

[imported_image_32896] Vete amor mío…, olvídala. La ciudad ya no es para ti La culpa no te la regresará Tampoco tu querer incierto… Guárdatelo, para otras ciudades que seguramente te coronarán con más pompa y devoción; guárdatelo, para otras ciudades que seguramente querrás y cuidarás con más celo y, sobre todo, guárdatelo para aquellos muros que […]

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Vete amor mío…,

olvídala.

La ciudad ya no es para ti

La culpa no te la regresará

Tampoco tu querer incierto…

Guárdatelo, para otras ciudades

que seguramente te coronarán con más pompa y

devoción;

guárdatelo, para otras ciudades

que seguramente querrás y cuidarás con más celo

y, sobre todo, guárdatelo para aquellos muros que

levanten

tus manos y tus pies

Vete…,

la ciudad no perdonará (su saqueo)

ni sitio, ni ultraje

…ni tu mirada casta ni el abrazo ausente

ni tu quedarte inmóvil y violentamente silencioso

Ahora vete…

pero vete tranquilo amor mío

que la culpa no invoca ni señorea

Vete y olvida …

pues nada mucho tiempo permanece

y ocurre que antes de nosotros estuvo la arena

y que los días ocurren uno tras otro

y que incluso ocurrió una ciudad antes que tu vanidad naciera

seguirá después…

… arrogante

… impertinente …

como sus cimientos que nunca cedieron al intruso

¿Qué más quieres escuchar?

Acaso sus gritos que te evocan

Acaso su soberbia que te extraña

No llores amor mío

No llores como cobarde lo que no defendiste con nobleza.

La Prensa Literaria

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