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Vete amor mío ,
olvídala.
La ciudad ya no es para ti
La culpa no te la regresará
Tampoco tu querer incierto
Guárdatelo, para otras ciudades
que seguramente te coronarán con más pompa y
devoción;
guárdatelo, para otras ciudades
que seguramente querrás y cuidarás con más celo
y, sobre todo, guárdatelo para aquellos muros que
levanten
tus manos y tus pies
Vete ,
la ciudad no perdonará (su saqueo)
ni sitio, ni ultraje
ni tu mirada casta ni el abrazo ausente
ni tu quedarte inmóvil y violentamente silencioso
Ahora vete
pero vete tranquilo amor mío
que la culpa no invoca ni señorea
Vete y olvida
pues nada mucho tiempo permanece
y ocurre que antes de nosotros estuvo la arena
y que los días ocurren uno tras otro
y que incluso ocurrió una ciudad antes que tu vanidad naciera
seguirá después
arrogante
impertinente
como sus cimientos que nunca cedieron al intruso
¿Qué más quieres escuchar?
Acaso sus gritos que te evocan
Acaso su soberbia que te extraña
No llores amor mío
No llores como cobarde lo que no defendiste con nobleza.
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