El primer reto del sábado pasado para todos fue madrugar, ya que esta vez los participantes del Desafío X-Treme Universitario tenían una cita con el volcán Cerro Negro, ubicado en León.
El reto consistiría en una intensa prueba de sandboarding en las faldas arenosas del imponente volcán. En este desafío se valoró la rapidez, el equilibrio y la fuerza de los muchachos. Los participantes de la Universidad Nacional Agraria (UNA) se alzaron con la victoria.
A las ocho en punto de la mañana ya nos encontrábamos en la ciudad colonial de León. Luego de apreciar durante el recorrido la arquitectura de esta ciudad nos dirigimos a las oficinas de Volcano Sandboard Tours, en busca del equipo que utilizarían para deslizarse sobre la arena los Interkings de la UNA, los Pumas de la Universidad Nacional Politécnica (Upoli), los Lobos de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) y las Águilas del American College.
Ya con las tablas de sandboarding en nuestras manos, iniciamos el viaje hacia el pequeño coloso leonés, que esperaba listo para detonar la adrenalina en todos los participantes.
Hora de la función
El cielo despejado, los brillantes rayos solares y la impresionante geografía del volcán Cerro Negro, hicieron de esa mañana, una experiencia espectacular y e inolvidable. Justo lo que necesitaban los participantes de esta aventurera competencia. A simple vista, el Cerro Negro luce como una colina oscura fácil de escalar, pero esta impresión es una subestimación de lo que en realidad es este volcán. ¿Verdad, chicos?
En esta ocasión la competencia se dividió en dos partes. Las primeras en competir serían las chicas. El reto lo ganaría quien llegara en primer lugar a la cima. Ya explicada la metódica del desafío, las muchachas procedieron a colocarse en la línea de salida.
A nuestra señal, las chicas iniciaron el ascenso por el pedregoso camino que lleva a la cima. Subir estaba resultando difícil para ellas, y para todos, pues escalar una colina tan inclinada y de muchas piedras agota físicamente en cuestión de minutos, además de que el olor a azufre te hace extrañar y pedir casi a gritos un poco de oxígeno, tanto que muchos de nosotros ya estábamos pidiendo “cacao” a mitad del camino.
Cynthia Hernández, de la Upoli; Justyn Flores, de la UNA; Margarita Mora, de la UCC; y Katherine Fletes, del American College iban “taco a taco”, ninguna de ellas tomó ventaja sobre la otra.
Pero esto no fue por mera coincidencia, luego de finalizar la competencia las chicas nos confesaron que al inicio pactaron llegar juntas y al mismo tiempo a la cima. ¿Podés creerlo? Algo que jamás se imaginaron, fue que Justyn, de la UNA, rompería el acuerdo y se adelantaría a la meta.
“No podía traicionar a mi compañero, así que decidí aventajar”, contó Justyn, quien se consagró como ganadora de esta prueba al llegar primero,
3,2,1… ¡Arranquen!
Después de subir a toda máquina el cerro, llegó el turno de los chicos para demostrar quién es más extremo y más rápido en el descenso sobre tablas de sandboard. Desafortunadamente para nosotros y para Cynthia, de los Pumas de la Upoli, su compañero de equipo, Tito Valdivia, no nos pudo acompañar en este viaje por motivos de fuerza mayor, su papá estaba internado en el hospital. Pero esta baja entre los participantes no fue impedimento para continuar la aventura.
El primero en aventurarse fue Jefree Álvarez, de los Lobos de la UCC. “La subida me dio nervios, pero ya cuando tocó mi turno de deslizarme se me quitaron los nervios y decidí lanzarme”, dice Álvarez.
Seguido de Jefree, fue Juan Manuel Cancio, del American College y Joel Obregón, de la UNA. “Cuando ya iba en la tabla y sentí que agarré más velocidad pensé que ya no podía parar”, cuenta Obregón.
En cada uno de los deslizamientos los chicos mostraron actitud y desenfreno total. Todos iniciaron bien el descenso, mantuvieron el equilibrio por un buen rato, aunque a todos les costó frenar, porque la velocidad que llevaban era ¡fuera de serie! Sólo uno de ellos llegó más veloz y fue el ganador. ¿Adivinan quién? Joel Obregón, de la UNA, se anotó el primer lugar en rapidez.
“Cuando sentí que agarré viaje ya no podía parar”, comentó el ganador del reto de sandboarding.
Luego de finalizadas las competencias, las chicas y el equipo del Diario tuvimos nuestra propia dosis de adrenalina, pues descender el cerro es igual de complicado que subirlo y debés ser cuidadoso al bajar pues un paso en falso te puede hacer caer.
Todos acordaron que esta prueba fue mucho mejor que la anterior y que sin duda volverían a vivir esta experiencia.
“Definitivamente fue interesante, divertido y distinto”, dijo Katherine, del American College.
Para Irenia Tórrez, madre y “barra brava” de Jefree, esta iniciativa promueve la competitividad entre los jóvenes.
Sucios, sudados y cansados concluimos la gira por el volcán, pero dispuestos a más retos, al menos eso fue lo que dijeron los chicos x-treme.
¿Quién ganará mañana? La puntería de estos chicos será punto clave.
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