El Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, dijo ayer que su Gobierno sigue percibiendo con preocupación que existe un mayor deterioro del estado democrático en Nicaragua, sobre todo después de las destituciones de varios alcaldes.
“Leo los periódicos, leo las noticias y en este momento el pueblo nicaragüense, por lo menos un segmento grande del pueblo nicaragüense, está preocupado por el estado de gobernabilidad e institucional de este país; y ellos esperan que el Gobierno les sepa responder a sus inquietudes”, comentó Callahan.
Indicó que el Gobierno, el sector privado, los políticos y la sociedad deben “asumir la responsabilidad de resolver el problema” interno de Nicaragua, porque de lo contrario no se podrá decir que en el país existe una verdadera democracia.
El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) presentó ayer a Callahan la agenda Cosep 2010, en que destacan los compromisos con la democracia y el crecimiento económico.
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