La doble recesión

Cada vez más personas dentro y fuera de Centroamérica me preguntan si lo peor de la crisis ya pasó. Mi respuesta es que probablemente lo peor está aún por llegar.

Juan Vega Gonzáles (*)

Cada vez más personas dentro y fuera de Centroamérica me preguntan si lo peor de la crisis ya pasó. Mi respuesta es que probablemente lo peor está aún por llegar.

A pesar de la enorme cantidad de dinero que han comprometido tanto los gobiernos de Estados Unidos como europeos, el estímulo ha sido insuficiente para recuperar la economía. El desempleo, los niveles de cartera crediticia con problemas de pago en el Sistema Financiero mundial, y los déficits públicos están en niveles no vistos en los últimos 50 años.

La crisis actual tuvo mucho que ver con el desmedido crecimiento en el nivel de endeudamiento, y el subsecuente crecimiento de los derivados hipotecarios (que son conjuntos de deudas de vivienda, que los bancos empaquetaban y vendían a otros inversionistas por una comisión).

Con los derivados hipotecarios, los bancos pudieron volver a otorgar nuevos préstamos para empaquetarlos y venderlos nuevamente aumentando el riesgo de no pago de los créditos a niveles muy superiores a su capital.

Este “enorme endeudamiento” creció hasta alcanzar los US$1,600 trillones, equivalentes a 30 veces el nivel de producción mundial anual. Se necesitarían 30 años de producción de todo el mundo para pagar las nuevas deudas. Una pequeña parte de esa deuda que no se pague haría tambalear todo el Sistema Financiero mundial.

Esas deudas y sus derivados estaban otorgados a tasas de interés bajas; pero también estaban sujetos a reajustes periódicos de las tasas de interés (denominados “Mortgage resets”).

Al subir los intereses en el mercado y ajustarse las deudas a las nuevas tasas de interés, muchas personas que tomaron créditos más allá del límite de su capacidad de pago (apostando a que sus casas seguirían subiendo de valor), se vieron imposibilitadas de pagar su deuda, lo que originó la crisis del 2008.

A fines del 2008, los vencimientos mensuales de créditos hipotecarios sujetos a reajuste de tasas, superaron los US$35 mil millones por mes. Bastó dicha cantidad para poner en jaque al Sistema Financiero internacional; obligando a los gobiernos a salir al rescate de los grupos financieros más importantes a nivel mundial.

El valor promedio de las acciones en la bolsa de valores cayó en más del 50 por ciento entre inicios del 2008 y principios del 2009.

Entre el 2009 y 2010 el valor mensual de los vencimientos de los créditos hipotecarios sujetos a reajuste se ha reducido a entre 15 y 25 mil millones de dólares por mes. No obstante, a medianos del 2011, el valor de los vencimientos de los créditos hipotecarios subirá nuevamente hasta los 40 mil millones de dólares por mes. Un nivel mayor al que originó la crisis del 2008.

¿Cuál será el efecto de estos vencimientos, en un contexto de mayor desempleo, gobiernos sobre endeudados y mucho mayor desconfianza e incertidumbre en el Sistema Financiero, que la que prevalecía en el 2008?

Cada vez hay más economistas que mencionan la posibilidad de una “doble recesión”, entre el 2011 y 2012, que traería una crisis mayor que la vivida entre el 2008-2010.

El tiempo dirá… Nos toca a nosotros educarnos financieramente y estar mejor preparados para los tiempos por venir. Si no aprendemos de los errores del pasado, estamos condenados a repetirlos.

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