Vida
“La vida es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir”. 1929-? ), novelista checo.
Milan Kundera (1929-?), novelista checo.
Todos somos vulnerables
La perfección a la que se ha llegado con los ordenadores y el progreso que ello está suponiendo es algo inimaginable. La realidad supera el mejor de los sueños. Pero todavía no se ha fabricado ninguno que no sea vulnerable. Cualquier virus nuevo puede deshacer el trabajo de muchos días o colapsar el funcionamiento de aparatos y de empresas enteras.
La mejora genética vegetal ha hecho maravillas en los últimos años. Se han conseguido variedades de muchas especies cultivadas de un gran rendimiento, lo que ha permitido aumentar extraordinariamente la producción agraria. Pero no todo son ventajas. Estas nuevas especies son mucho más sensibles a las plagas, así como más exigentes en clima y abonos.
Algo similar ha ocurrido con la genética animal. Disponemos, por ejemplo, de vacas lecheras con producciones cinco veces superiores a las de tan sólo hace 50 años. Pero son animales muy exigentes en alimentación y sensibles a determinadas enfermedades. También a las situaciones de estrés medioambiental.
¿Y en la especie humana? Hemos llegado a unas cotas de bienestar material indescriptibles. Ha aumentado el confort, la sanidad, la esperanza de vida, los sistemas de información, la defensa contra el calor o el frío, las comunicaciones, etc. Pero como las máquinas, los vegetales y los animales, continuamos siendo vulnerables: a nuevas enfermedades como el “sida” o la de “las vacas locas”, a los accidentes aéreos o ferroviarios, a una posible catástrofe nuclear o a un simple apagón de la corriente eléctrica que puede poner en jaque a todo un país, como vemos que ocurre de vez en cuando, o aunque sólo sea una provincia como ocurrió en Girona durante la última nevada.
Y no son cosas que se arreglen fácilmente mejorando infraestructuras. Por la sencilla razón de que el incremento de la demanda en los países desarrollados es muy superior al aumento de la producción. Y es que vivir bien tiene su precio.
En el caso de las plantas y los animales, los genetistas buscan y tratan de conservar los caracteres de la rusticidad de muchas especies tradicionales bien aclimatadas, como una manera de defender las especies nuevas frente a las circunstancias adversas.
No estaría mal que en lo que hace referencia a los hombres procuráramos algo similar. No se trata de que volvamos a la edad de las cavernas, pero sí de que mejoráramos en sobriedad y espíritu de sacrificio. En el tercer mundo ya disponen de estas cualidades forzados por las circunstancias. Nosotros podríamos recuperarlas voluntariamente para tratar de disminuir nuestra vulnerabilidad. ¿No podría ser la crisis una buena oportunidad para ello?.
Federico Gómez Pardo
Respetar la devoción
El señor Moisés Hassan debe ser más respetuoso con los católicos nicaragüenses y respetar la devoción que este pueblo mariano profesa hacia Santo Domingo de Guzmán, y no comparar la procesión de nuestro Santo patrono con el repliegue. Hassan afirmó: “Eso tendría sentido si lo hicieran (el repliegue) de una manera ordenada, sin guaro, prostitutas, música festiva, baile, canto y celebración como si fuera la fiesta de Santo Domingo”.
Esta burda comparación coloca al señor Hassan al mismo nivel de las personas que hoy critican, pero que, en la década de los ochenta, compartió con ellos las mieles del poder.
Las críticas que hoy vierte el señor Hassan hacia el Frente Sandinista las hubiera hecho valientemente en los años ochenta, cuando fue alcalde con rango de ministro de la ciudad de Managua en los años 1985-1989.
Mientras muchos nicaragüenses sufrimos en la era de la noche oscura racionamiento de la canasta básica, confiscaciones, persecuciones, etc., etc., otras personas como Hassan ligadas al FSLN: embajadores, ministros, comandantes, poetas, escritores, filósofos, abogados, directores de entes autónomos, incluso periodistas del extinto diario Barricada, hoy son grandes defensores de la democracia, la libertad de expresión, de la propiedad privada, y atacan sin ninguna vergüenza al Frente Sandinista, cuando en realidad fueron columna vertebral de este gobierno, gozando de todas las prebendas que este partido les otorgó.
Le pido al señor Hassan que sea más ético y respetuoso con la fe cristiana, aunque él sea un ateo confeso, no confunda bajo ningún punto el repliegue donde anduvo con la procesión de Santo Domingo.
El haber sido militante activo del FSLN lo convierte en cómplice del gobierno que tenemos los nicaragüenses.
Julio León Báez
Sor María Romero
Mañana 7 de julio es un gran día para los nicaragüenses, la entrada triunfal al cielo de Sor María Romero. Para nosotros los nicaragüenses tener una Santa de nuestro pueblo, teniendo nuestra ciudadana que nunca la dejó. Aunque su vida fue en Costa Rica por sus votos de obediencia.
¿Quién es Sor María? Es una mujer que dio su vida para los pobres, sin ver color, tamaño y nacionalidad.
Querido pueblo de Nicaragua imitémosla, sigamos su ejemplo, ayudando a todo con cariño sin tener rencores ni odios, sino ayudando a fortalecer la paz. Tanto gobernantes, ricos y pobres sigan las huellas de Jesús, así como Sor María dedicó su vida a imitarlo.
No tengamos revanchas en nuestros corazones, sino humildad, perdón y cariño.
Que nuestros gobernantes vean al pueblo de Nicaragua como sus hijos, dándole amor, pan y escuelas, como hizo ella en San José; sin tener un centavo la Providencia la bendijo con limosnas.
Unámonos e imitémosla para que Nicaragua goce de sus privilegios y vivamos tranquilos siguiendo su ejemplo, como San Juan Bosco, que fue el fundador de las hijas de María Auxiliadora, a quien nos dará alegría de tenerlo en Nicaragua el próximo 23 y 24 de julio.
Pidamos a Sor María.
Pon tu mano Madre mía. Ponla antes que la mía.
Isabel de Chamorro
Alexis
El viento traía consigo una esencia mortecina. El Sol parecía apagarse. El canto de las aves, el ladrido de los perros y el tic tac del reloj eran tétricos. Todo parecía muerto ese día, el amanecer del primero de julio del año 2009.
¡Alexis Argüello ha muerto!, escuché en la emisora, encendí el televisor, y un canal local su muerte confirmó.
De pronto, enmudecí. Las palabras se agolparon en mi garganta hasta formar un nudo, y no pudieron escapar.
Después de un rato, algo estalló. Un murmullo quedo, muy quedo, brotaba desde adentro, muy adentro: ¡Cuánto te vamos a extrañar, glorioso púgil!
A mi mente llegaban vanas y absurdas explicaciones. Sería más fácil si todo fuera un espejismo. Me pregunté qué pasó. Fabriqué historias, hipótesis nulas, y todo se repetía continuamente, la realidad giraba sobre su eje, y no había forma de negarla: Alexis está muerto. Todo gira y gira ¿para qué seguir buscando una razón donde nunca la encontraré?
La noticia del fallecimiento de Alexis Argüello provocó gran conmoción. El ambiente era tan ralo, cual si hubiese ocurrido un temblor. De los alrededores provenían sollozos. El llanto y el desconsuelo eran inevitables.
Dicen que fue suicidio. Otros especulan que lo mataron. Incluso, una supuesta carta póstuma circuló en internet.
No importan las razones, no importan los por qué, de cualquier manera lo inesperado y fatídico de pronto sucedió: el aliento de vida de su cuerpo se esfumó.
Su cuerpo inerte, expuesto al público por tres días fue, acostado en un féretro, para que la gente pudiese verlo por última vez; ese cuerpo ausente, sin el aliento de vida que lo pudiese mover.
Sus ojos se apagaron, sus manos se congelaron, su espíritu voló, se dispersó en lo alto, se fue y regresó, para brillar en el espacio como un astro en todo su esplendor.
El tres de julio de 2009, en medio del dolor y el quebranto, una multitud a la familia acompañó en la marcha fúnebre que en la funeraria Jardines del Recuerdo concluyó, donde fue el entierro del atleta más descollante que Nicaragua parió.
¿Cómo olvidarte Flaco, si aún nuestro corazón vibra, anegado de júbilo al recordar tus combates impregnados de determinación, espíritu de lucha y de mucha explosividad?
Hasta siempre, Alexis Argüello, Tri Campeón Mundial de los nicaragüenses.
Henry Peralta Argeñal
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