Tomado de El Mundo. sv
Un ex miembro del Ejército salvadoreño incriminó al expresidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, en la matanza de los sacerdotes jesuitas y sus dos empleadas, ocurrida en 1989. El testimonio habría llevado al juez que instruye la causa ante la Audiencia Nacional de España, a incluir al ex presidente arenista en la lista de sospechosos por la masacre.
El ex militar testificó ante la Audiencia Nacional de Madrid, España, en el proceso que se lleva contra otros ex militares salvadoreños por la muerte de los sacerdotes jesuitas. Antiguo mando del ejército de El Salvador, el testigo llegó a España una semana antes para participar en el llamado “caso Ellacuría”.
Según fuentes cercanas al proceso, éste explicó que la matanza del 16 de noviembre de 1989, en la que fueron asesinados los jesuitas, la empleada de los religiosos Julia Elba Ramos y la hija de ésta, Celina Meredith Ramos, de 13 años, había sido planeada por las más altas esferas de un cuerpo castrense con un currículo repleto de violaciones a los derechos humanos.
Un relato parecido había sido narrado antes por numerosos académicos, pero ahora lo ratificaba alguien de dentro del Ejército; que antes, durante y después de la matanza estuvo donde se tomaron las decisiones; que vio, escuchó, recibió órdenes y actuó.
El testigo, continúan las mismas fuentes, también habló de algo menos conocido: tras la masacre, cuando él llevó al Estado mayor una maleta con pertenencias de los jesuitas asesinados para entregársela a un superior, telefoneó el entonces presidente salvadoreño, Alfredo Cristiani, y se interesó por la matanza.
Una llamada de ese tipo, saltándose la cadena de mando (lo usual es que hubiese contactado con su inmediatamente inferior, el ministro de Defensa), podría denotar que el rol de Cristiani fue más allá del encubrimiento, permitiendo así que el juez Eloy Velasco, que instruye la causa en la Audiencia Nacional, le incluya junto a los otros 14 denunciados, todos militares ya retirados, por la matanza en la residencia de la Universidad Centroamericana (UCA).
«Somos optimistas», dice Almudena Bernabeú, abogada del Center for Justice and Accountability (CJA), que junto a la Asociación pro Derechos Humanos de España interpuso la querella.
Vaticina que gracias al nuevo testigo es más que probable que Velasco firme órdenes de arresto.
“¿Cuándo? No después de que acabe el año”, respondió la abogada.
PRUEBAN QUE MATANZA FUE PREMEDITADA
En noviembre del año pasado, documentos presentados en el proceso judicial demuestran que el crimen del español Ignacio Ellacuría fue “premeditado”, gestado y coordinado durante tres días por altos cargos militares salvadoreños.
Los documentos, que suman 12.000 folios, fueron desclasificados por la CIA (servicios secretos estadounidenses) en 2001 y algunos de ellos fueron aportados por la testigo Terry Karl, profesora de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y especialista en asuntos latinoamericanos, quien insistió en la necesidad de profundizar en la investigación para “romper la impunidad que todavía existe en El Salvador”.
El juez que investiga, Eloy Velasco, admitió la querella contra 14 militares salvadoreños, a quienes imputa los delitos de asesinatos terroristas y contra el derecho de gentes.
El juez acordó no investigar al ex presidente Alfredo Cristiani, contra quien también se dirigía la querella; no obstante, se espera que Velasco acepte las nuevas pruebas presentadas.