El elevado tránsito de personas por las fronteras terrestres, como ocurre en Peñas Blancas, debe obligar a las autoridades a mejorar los controles para evitar los ilícitos. LA PRENSA/ARCHIVO

Las economías “topo” sostienen al crimen organizado

Toda una economía subterránea que ofrece servicios de apoyo al crimen organizado persiste en localidades fronterizas de los tres países del sur de Centroamérica: Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Toda una economía subterránea que ofrece servicios de apoyo al crimen organizado persiste en localidades fronterizas de los tres países del sur de Centroamérica: Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Una investigación del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), confirmó que existen redes locales que apoyan, por ejemplo, al tráfico de personas y droga.

Javier Meléndez, asesor del IEEPP y uno de los autores de la investigación, dijo que es una realidad la industria que facilita documentos y que también garantizan transporte y alojamiento, entre otros.

En los tres países también se está dando mucho el caso de tumbadores de droga, destacó.

“Están robando más droga internamente, porque evidentemente hay más droga dentro de los tres países”, aseguró Meléndez, quien señaló que Centroamérica se está convirtiendo en una “gran bodega” de sustancias ilícitas.

“Parece que Centroamérica se está convirtiendo en una especie de estación de servicio para los cárteles. Aquí se les da transporte logístico, se les da apoyo diverso”, refirió Meléndez.

El sicariato es otro problema común detectado en esta investigación del IEEPP.

Meléndez destacó que, por ejemplo, la semana pasada los medios de comunicación de San José, Costa Rica, dieron a conocer cinco casos de ejecuciones en el vecino país, de los cuales cuatro tenían características de estar vinculadas con el narcotráfico.

También en la zona sur y el Caribe de Nicaragua se han registrado ejecuciones. En Panamá la cifras de ejecutados en los últimos cuatro años ha subido considerablemente.

NO SUBESTIMAR SITUACIÓN 

Criticó que es muy común explicar que los países del sur de Centroamérica, es decir Nicaragua, Costa Rica y Panamá, no son muy afectados por la inseguridad a como lo son los países del llamado Triángulo del Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras.

“Si seguimos viendo que nosotros somos menos que los países del norte, no estamos revisando el asunto, cuando en Panamá hace cinco años habían sólo siete ejecuciones que de alguna manera podrían vincularse al narcotráfico, ahora hay 19”, señaló Meléndez.

Menciona que en el sur de Centroamérica hay un aumento de la violencia, una fuerte descomposición social, un incremento del acceso a las drogas y la prostitución.

En el caso del tráfico ilegal de armas existe muy poca información, pese a que entre los ilícitos es considerado el segundo más lucrativo en el mundo, después del tráfico de drogas. La falta de información lleva a pensar a los investigadores del IEEPP que, dentro de la cadena de tráficos, el de armas es uno de los más sofisticados de todos.

Por tanto, el nivel de transnacionalización y sofisticación ha impedido que se conozcan muchos detalles sobre este tipo de ilícito.

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