BOGOTA/AFP.- Fue su segunda visita relámpago a Colombia. Unas horas en la Embajada de Francia. Una ceremonia en homenaje a los “héroes” que la rescataron. Entre sus compromisos, Ingrid Betancourt confiesa que aún la abruma el dolor de pasar seis años en la selva, secuestrada por las FARC.
“Siempre tengo la impresión de sentirme bien, de que estoy tranquila, feliz y de repente hablo de algo y vuelve una ola de tristeza y de angustia y me vienen las lágrimas”, declara en una entrevista con AFP, pocas horas tras su llegada a Bogotá, para participar en un acto conmemorativo de los dos años de su rescate junto con otros 14 rehenes, en la operación militar Jaque.
Desde hace un año, sus apariciones en los medios se han enrarecido. Y por ahora descarta volver a la vida pública. Ingrid Betancourt quiere dedicarse a la “vida de familia” y a su “reconstrucción”, apoyándose también en un psicólogo y en la escritura. “Aún no consigo dominar mis emociones… aún no he recuperado totalmente el control de mí misma como querría. Sé que me tengo que dejar tiempo para ser fuerte”, confiesa. Desde su liberación el 2 de julio de 2008, Ingrid Betancourt ha sido alabada e incluso propuesta para el premio Nobel de la Paz, antes de ser objeto de críticas, por antiguos compañeros de cautiverio o su ex marido.
Pero la franco-colombiana, que también contara su verdad en un libro publicado en septiembre en Francia por la editorial Gallimard, asegura que mantiene “la distancia”.
Betancourt expuso claramente sus reglas antes de la entrevista: no hablaría de su vida privada sino de los rehenes que aún permanecen secuestrados, que espera ayudar a través de su libro y de una película en preparación. Con parte de los derechos —millonarios según la prensa colombiana— asegura que su fundación tratará entre otras cosas de ayudar a sus familias y a sus hijos a seguir con sus vidas y a estudiar.
Ingrid Betancourt dice que aún tiene muchas “cicatrices” y “heridas” por sanar y volver a vivir en Colombia es un sueño lejano. “Mi relación con Colombia es pasional. Sueño con volver, pero lo haré cuando me sienta libre de muchos sentimientos que todavía me agobian”, concluye.
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