Gonzalo Higuaín, el cañonero de los argentinos. LA PRENSA/AFP/ROBERTO SCHMIDT

Un clásico que va en ascenso

Argentina-Alemania, duelo en los cuartos del Mundial de Futbol de Sudáfrica 2010, es un gran clásico de la competición, en particular por haber protagonizado dos finales consecutivas (1986 y 1990), pero sin una rivalidad deportiva o geopolítica feroz.

CIUDAD DEL CABO, Sudáfrica/AFP

Argentina-Alemania, duelo en los cuartos del Mundial de Futbol de Sudáfrica 2010, es un gran clásico de la competición, en particular por haber protagonizado dos finales consecutivas (1986 y 1990), pero sin una rivalidad deportiva o geopolítica feroz.

Alemania-Argentina no tiene ese lado tenso de los Alemania-Inglaterra, con el telón de fondo de la Segunda Guerra Mundial, o Inglaterra-Argentina con la Guerra de las Malvinas, más fresca en la memoria.

Argentina sólo le ganó una vez en un Mundial, en la final de México 1986, en la que Diego Maradona, marcado de muy cerca por la dupla Andreas Brehme y Karl-

Heinz Forster, se les escapó una sola vez para darle el pase del gol de la victoria a Burruchaga (83).

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El defensa Martín Demichelis dijo que se siente el jugador más cuestionado en la selección de Argentina, pero que prefiere cargar con las críticas con tal de que éstas no se dirijan a los delanteros, de cara al partido de cuartos de final contra Alemania mañana.

“Sé que estoy recibiendo las críticas, por ahí soy el jugador más cuestionado en este momento, pero prefiero que me critiquen a mí y no a los jugadores de adelante, que son los que tienen que estar con plena confianza”, dijo el zaguero.

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Alemania, por su parte, mantiene un mejor balance en duelos en la cumbre, uno de ellos precisamente en la tanda de penales en los cuartos de final del Mundial anterior (1-1 tras prolongación, 4-2 en los penales).

La “Mannschaft” se tomó la revancha de la derrota en México en Italia 1990 (1-0), con un dudoso penal convertido en la final de Roma por Andreas Brehme, quien recientemente reconoció que no hubo falta.

Maradona lloraba tras aquella final perdida, pero las grandes rivalidades se dirimieron en las semifinales. Argentina eliminó a Italia en Nápoles y su propio público abucheó al “Pelusa”, entonces el gran ídolo del club local, mientras que en la otra Alemania se impuso a Inglaterra en los penales.

Alemanes y argentinos se encontraron por primera vez en el debut de la fase de grupos en el Mundial de Suecia 1958. Los germanos ganaron 3-1 después que los albicelestes abrieran el marcador (Corbatta, minuto 2), pero después Helmut Rahn anotaría un doblete, como lo había hecho en la final de 1954 ante Hungría, y un muy joven Uwe Seller, de 22 años, que luego jugaría otros tres Mundiales, marcó el otro.

Alemania, defensora del título, terminaría cuarta y Argentina, que no estaba en un gran momento, no pasaría de la primera ronda. La “albiceleste”, finalista en Uruguay 1930, aún no era considerada una gran potencia por los europeos, aunque de hecho lo era, por su liga local y su desempeño en Sudamérica.

Ocho años más tarde se encontrarían en la fase de grupos, y entonces el duelo se saldó con un empate sin goles.

Mañana se escribirá un nuevo capítulo de esta rivalidad, con pronóstico reservado, aunque los sudamericanos parecen especialmente motivados.

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