Claudia Escobar estaba tendida en una cama de un hospital capitalino, donde le amputaron la pierna derecha. Hasta allí llegó una abogada que la convenció de que firmara un documento. En el mismo, ella desistía de reclamar una indemnización.
La muchacha, en ese entonces de 25 años, aún resentía los efectos de la anestesia pues había sido intervenida quirúrgicamente, después que el conductor de un autobús de una de las rutas de transporte colectivo la arrolló.
El bus —recuerda Escobar— se introdujo a la calle marginal donde ella se encontraba esperando cruzar la calle.
“Mire, el seguro le va a pagar (…) quisiera que no levante cargos para esta gente. La cosa en el arreglo viene y arreglo va, esta gente no pagó ni un dólar”, le dijo una abogada, recuerda la muchacha, mientras estaba tendida en la cama del hospital.
- Después del accidente, Claudia Escobar debió vencer la depresión que por dos años le provocó la pérdida de la pierna derecha.
No desfallecí. Una de las cosas que hice fue agarrarme de Dios, es más no lo solté, le dije no te suelto hasta que me bendigás, apunta.
Escobar logró una beca para estudiar Contabilidad en un instituto técnico, luego con una media beca en una universidad obtuvo la licenciatura en Administración de Empresas.
Ahora lleva varios meses laborando para una empresa que le dio la oportunidad. Incluso conduce carro. Y aunque su vida cambió, ahora cierro los ojos y me sueño corriendo, dice Escobar.
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Ese fatídico día, Escobar aún recuerda que “me bajé de un taxi, me puse en una parada (del autobús), me fijé que el tráfico estaba pesadísimo. Dije ‘ voy esperar que el tráfico arrale y me voy a cruzar la calle’. Pero desembocó un bus… ¿Qué cree?… ¡Me arrastró!”
La segunda jefa del Tránsito de la Policía Nacional, comisionada Mercedes Amador, quien dijo desconocer qué había sucedido en ese caso, refirió que “es una parte que no nos corresponde a nosotros, no intervenimos en mediación, únicamente levantamos diligencias y va al Ministerio Público”.
PREOCUPANTES RESULTADOS
Ocho años después, Escobar comenta el trauma que debió superar por haber perdido la pierna derecha tras el accidente, lo que significó cambiar su rutina diaria, pues ya no podía correr por las mañanas, por ejemplo, y debió enfrentarse a otras que impone la sociedad.
En la edición de LA PRENSA del pasado 11 de junio, el subdirector de la Policía, comisionado general Horacio Rocha, llamó la atención de que del total de las muertes violentas que ocurren en el país, el 45 por ciento corresponde a accidentes de tránsito.
Esto significa que de 1,360 personas que murieron el año pasado en el país por causas violentas, 601 fueron por accidentes automovilísticos. Pero lo que más llamaba la atención de Rocha fue que, por ejemplo, de los 601 casos donde hubo muertes, sólo en tres casos los conductores guardaban prisión.
El resto desconocía qué había pasado. Se desconoce cuántos casos de lesiones no fueron remitidos a los tribunales, porque pasan por mediación.
La comisionada Amador indicó que en estos casos se puede establecer mediación debido a que el Código Procesal Penal la establece como un mecanismo de oportunidad.
LLAMADO A CONDUCTORES
Escobar indicó que en su inconsciente ella clamaba a Dios “que me dejara vivir por mi hija”. Ahora “me pongo a pensar salí esa mañana a trabajar con muchos sueños”, pero regresó con una pierna menos.
“Hubo alguien que no le importó mi vida. Es más, casi tomó mi vida. Y me echó el bus encima”, comenta la joven, en referencia al conductor el autobús que la arrolló.
Es por eso que ahora la joven se ha sumado a la campaña impulsada por diversos sectores de la sociedad, entre ellos la Policía de Tránsito para que los conductores tengan precaución.
“A todo aquel señor conductor (que tomen en cuenta) que las vidas no les pertenecen. Que las vidas les pertenecen a Dios y por tanto estas vidas tenés que respetarlas y amarlas”, dijo Escobar.
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