Entre tantas publicaciones para atacar a la Iglesia católica (algunas con informaciones verdaderas, otras con verdades a medias y otras con falsedades) se dijo que Benedicto XVI escogió lucir zapatos rojos de Prada, lentes de Gucci y otros atuendos exóticos. Afirmaciones falsas que, además, desconocen la historia y la simbología de la Iglesia.
Utilizar símbolos o signos es parte de la naturaleza humana y están presentes en todas las áreas de la vida, como los símbolos patrios, el color negro para indicar luto, la banda presidencial, las rosas rojas que expresan amor, el apretón de manos como saludo, o los colores de un equipo de futbol. Tendríamos un caos sin señales de tránsito y grandes problemas si la Policía, el Ejército y otras instituciones no usaran uniformes que los identificaran, ni insignias, ni distintivos de sus diferentes grados. El lenguaje oral y escrito usa símbolos.
Jesús se bautizó con un símbolo: agua. Usó símbolos en sus mensajes: sal, luz, lámpara También en sus milagros: saliva, tierra Se quedó entre nosotros utilizando signos: pan y vino. Los signos que usó no limitan a la Iglesia a éstos, sino ejemplifican la necesidad de usarlos. Jesús no ungió a los enfermos con aceite, pero lo hicieron los apóstoles.
La liturgia de la Iglesia usa signos para expresar realidades ocultas a nuestros sentidos, como la acción de Dios en los sacramentos. Los colores litúrgicos tienen un significado: el blanco, alegría; el morado, arrepentimiento y reflexión; el verde, esperanza; el rojo, la sangre de Cristo y de los mártires.
Antes fue roja la vestimenta de los Papas, hasta que en 1276 Inocencio V, que era dominico, quiso seguir vistiendo el hábito blanco de su orden. Desde entonces el Papa lleva sotana blanca (convertida en símbolo de paz). Pero quedó el uso de los zapatos rojos para recordar que el Papa transita por un mundo por el cual Cristo derramó su sangre y que el suelo que pisa es regado por la sangre de los mártires y por el sufrimiento de la humanidad. Benedicto XVI usa varios símbolos históricos de color rojo propios de los Papas, como el sombrero de ala ancha, la capa “mozzetta” que cubre la espalda y se cierra en el pecho, el gorro “caumaro” rojo con orla blanca que se hizo famoso por el retrato de Julio II pintado por Rafael y que fue muy utilizado por Juan XXIII.
Benedicto XVI ha decidido usarlos por simbolizar la sangre, indicando el acompañamiento de la Iglesia a los que sufren, a la defensa de los derechos humanos y particularmente a la defensa de la vida. Sus antecesores, como Juan Pablo II, también usaron la capa y en determinadas ocasiones los zapatos rojos, más visibles en Benedicto XVI por usar sotana y alba más cortas y calzarlos con mayor frecuencia.
Benedicto XVI es humilde. Sus anteojos no son Gucci ni sus zapatos rojos son Prada. Sigue usando los mismos anteojos, reloj y pluma que usaba como cardenal; su ropa la confecciona la sastrería familiar Gammarelli de Roma, que la obsequia a los Papas desde hace dos siglos, y los zapatos los hace un artesano de Novara (norte de Italia) llamado Adriano Stefanelli, quien también los obsequia. El Papa se preocupa por su atuendo, porque cada detalle es un símbolo y tiene una historia y un mensaje. Igual que cada detalle en la liturgia tiene su significado y razón de ser.
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