El llamado de la sangre

Dennis Hyland y su familia estaban felices aquel martes 17 de julio de 1984, gozando del brevísimo verano canadiense, viendo el desfile más grande y espectacular en la historia de su pueblo, Kindersley, al oeste de la provincia de Sakatchewan, un poco al oeste del centro del país.

Por Tito Rondón

Especial para LA PRENSA

Dennis Hyland y su familia estaban felices aquel martes 17 de julio de 1984, gozando del brevísimo verano canadiense, viendo el desfile más grande y espectacular en la historia de su pueblo, Kindersley, al oeste de la provincia de Sakatchewan, un poco al oeste del centro del país.

Casi toda la población y la circuncidante, varios miles, se había hecho presente para ver desfilar a unas 90 carrozas, más bandas de guerra, delegaciones, y diez equipos juveniles de beisbol de todo el mundo, Corea, Bélgica y Taiwán incluidos. Los Hyland también vieron desfilar a su huésped, ya que todo el pueblo hospedaba a los juveniles jugadores.

Algunos llegarían a las Mayores, como los dominicanos Rafael Bournigal y Luis Rosado o los australianos Mark Ettles y el larguirucho Graeme Lloyd. Incluso estaban futuras estrellas, como el quisqueyano Juan Guzmán o los estadounidenses Jack McDowell y Gregg Olson, y hasta superestrellas como el canadiense Larry Walker o el lanzador del “Team USA” que se cambió de posición a jardinero, y hasta de nombre, de “Joey” a Albert Belle.

MOSTRÓ LAS UÑAS

Pero la estrella más rutilante en Kindersley lo sería el campocortista de Cuba, Omar Linares, cubriendo muchísimo terreno con poderoso brazo y llevándose los lideratos en cuadrangulares e impulsadas. Aunque no se llevó la corona de bateo. Otros dos jóvenes empataron ese liderato, el estadounidense Mark Kramer y, ¡oh alegría!, el huésped de los Hyland, el nicaragüense Brant Alyea.

No podía faltar a la cita un buscador de talento de los Blue Jays de Toronto, Wayne Morgan. Cuando escuchó eso de “el nicaragüense Brant Alyea”, se preguntó si ese nombre no era el de un Grandes Ligas de algunos años atrás, de Estados Unidos.

“No hay más remedio que batirse”, como diría el ocurrente gran poeta Francisco de Quevedo al capitán Alatriste en las célebres novelas de Pérez-Reverte. Arma corta, la “Total” o la “McMillan”, o arma larga, el brazo sinfín de la internet…

Efectivamente, ahí está, en Baseball-Reference.com: “Garrabrant ‘Brant’ Alyea, nacido en Passaic, New Jersey, el 8 de diciembre de 1940, jardinero, seis temporadas entre 1965 y 1972, .247 de promedio con 38 cuadrangulares y 148 impulsadas en 866 turnos. Un 12 por ciento mejor bateador que el promedio de Grandes Ligas”.

¿Habrá conexión? De todas formas, Morgan recomienda a los “Azulejos” que firmen al muchacho.

Investigamos, con la ayuda de peloteros nicas de la época, y de Peter Gammons, que en los años ochenta escribía, entre otras publicaciones, para Sports Illustrated .

En 1965 el Oriental, de la Liga Profesional de Nicaragua, contrata a Garrabrant, que acaba de recibir una exitosa probadita con los Senadores (nuevos) de Washing ton: dos cuadrangulares en 13 turnos. Conecta once jonrones, y sale con una guapa muchacha llamada Aura Medina.

Esa campaña hace que el Bóer le ofrezca contrato para la campaña 1966-1967. Cuando regresa a Managua se da cuenta de que Aura ha dado a luz a un precioso niño. Alyea es persona muy decente, y le pregunta a su amigo, el gran inicialista cubano Francisco “Panchón” Herrera, cuál es su deber como padre.

“Reconocer al niño como hijo y bautizarlo”, contesta Panchón. El jonronero cubano es nombrado padrino. “Le di mi nombre”, recordaría Alyea. “Sólo que cortado a ‘Brant’, sin el ‘Garra’, no quería confundir a mi hijo”. “La fiesta del bautizo estuvo alegrísima”, recordaría uno de los invitados, el lanzador nica Amín Eslaquit, quien al igual que “Panchón” jugaba en ese tiempo con el León. “Todo el Bóer estuvo ahí”.

SE PIERDE EL CONTACTO

La temporada llegó a su fin, y con ella la pelota profesional en Nicaragua. Alyea vio por última vez a Brant a su paso hacia Venezuela a finales de año. Aura se casó y se mudó a Venezuela. Con el terremoto de 1972 se rompió todo contacto entre padre e hijo; la segunda esposa del pelotero rompía las cartas sin entregarlas.

Pero aun sin poder comunicarse con su papá el niño Brant sentía el llamado de la sangre. Amaba el beisbol y lo jugaba, y muy bien. Perteneció a los tiempos de Carlos Torres, Nemesio Porras, Ramón Padilla (“bateá, Ramón Pandilla, bateá”, le gritaba Ramiro Solórzano, el entrañable “Fonguito”, quien anunció desde los parlantes del estadio de Managua a todos los personajes mencionados aquí, y más, desde el “Chino” Meléndez hasta Everth Cabrera). Llegó a la selección nacional juvenil.

En octubre de 1984 se jugó lo que es hoy la Copa Mundial de Beisbol en La Habana, Cuba.

Wayne Morgan estuvo presente, pero Brant estaba demasiado joven para eso todavía. La honestidad y lealtad del jugador Richard Taylor eran de sobra conocidas; con él le envió Morgan al muchacho la tarjeta de intención de firma.

Increíblemente, la tarjeta llegó a casa de Morgan, y Toronto envió al famoso scout Epifanio Guerrero a Nicaragua, quien se arregló de palabra con su abuelita. Brant se escribía con los Hyland; a través de Dennis los Blue Jays le enviaron un boleto aéreo vía México.

Brant empezó su carrera en 1985, con Medicine Hat en categoría Rookie. Fue durante esta temporada que el jefe de su padre en un casino de Atlantic City le entrega al veterano Alyea un recorte de la revista Baseball Card News , con un artículo de peloteros activos en las Menores cuyos padres jugaron en las Grandes Ligas.

EL REENCUENTRO

Inmediatamente Alyea llama al Toronto, pero el equipo no deja que entre en contacto con el hijo (era época de tensiones políticas y los Blue Jays no sabían con seguridad quién estaba llamando).

Por fin, en el entrenamiento de primavera de 1986, cuando los ligamenoristas ya se habían reportado a Dunedin, padre e hijo se juntaron por primera vez en 18 años. Brant no había terminado todavía de aprender inglés, y Garrabrant hablaba pocas palabras de español, pero el entendimiento fue instantáneo y completo.

Desde entonces han estado en constante contacto y a veces viviendo juntos.

Brant es apenas uno de siete nicaragüenses en conectar de jonrón a nivel triple A o más alto (aparte de los tres jugadores de campo nicas en las Mayores, David Green, Marvin Benard y Cabrera; Duncan Campbell en 1961, Rigo Mena en 1964, Brant en 1988 y Juan Muñoz en 1998 completan la lista).

No llegó a las Mayores, pero cumplió otro de sus sueños al regresar a jugar a Nicaragua, donde se reunió con muchos de aquellos con quienes había compartido juventud en los terrenos de juego. Se retiró después de la temporada 1999-2000, jugador inolvidable del Bóer, ahora casado y con hijos. A ver si a alguno de ellos los llama también la sangre, y saltan al terreno de juego, aunque sea en Carolina del Norte.

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COMENTARIOS

  1. gustavo
    Hace 16 años

    brant te manda saludos repocheta,de don bosco.el vive en miami.

  2. ALEX
    Hace 16 años

    AIYEA SERIA BUENO PERO NO COMO DIJO EL Q A EL LO DEJABAN LIBRE POR Q POR ARGOLLA DEJABAN A ESE GRAN ESTRELLA BORICUA Q EN ESE TIEMPO ERA CACHER Y PASO A PRIMERA BASE A EL NUNCA LO IGUALARIA NI A LA MITAD

  3. jorge v
    Hace 16 años

    me gustaria que sacaran un reportaje con fotos de la final de granada contra los dantos aya por 1986 que tremenda final y que tremendos recuerdos ,yo estaba muy chavalo pero recuerdo que en esa final alyea llego de refuerzo al granada junto con pablo juarez y mi tio estaba casado con una sobrina de juarez y tuve la dicha yo chavalo de tener aese jugador en la sala de mi casa y le hize mil preguntas de chatel fui la envidia del barrio ,que tremendos recuerdos como se ama el beis.1986

  4. Edgard
    Hace 16 años

    Alex, confundes a Alyea con Marlon Abea

  5. Silvio Lacayo
    Hace 16 años

    Effectivamente yo estaba bien chavalo tambien de esta gran final 86′ Granada-Dantos.. Que bellos recuerdos esos.Desgraciamente Granada perdio en juego decisivo #7. Por errores de manejo de «PAPA» HEberto Portobanco. Y effectivamente los refuerzos eran: Brant Alyea(industriales COIP) Pablo Juarez(Corinto-Chinandg) Cesar Lacayo (C. Atlantica). Alyea pudo haber llegado a las Grandes Ligas pero su «Indisciplicana» lo privo de eso a como muchos hoy como Gonzalo Lopz y demas q’ estan jugando aqui NIC

  6. ALEX
    Hace 16 años

    ES VERDAD ME EQUIVOQUE CON AVEA LO SIENTO FUE AVEA EL Q DIJO Q EL ERA MEJOR Q CARLOS DELGADO

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