Johannesburgo/Ap
Ganar el Grupo A le trajo a Uruguay un beneficio adicional en la Copa del Mundo: caer dentro de una llave de la segunda ronda con un camino hacia las semifinales despejado de las grandes potencias del futbol.
Ambos se midieron en la etapa de grupos hace cuatro años en Alemania, donde el triunfo de Ghana por 2-1 en la última fecha les aseguró convertirse en el único equipo africano que sobrevivió la primera vuelta en esa ocasión. La campaña de las Estrellas Negras en Alemania fue frenada en octavos al perder 3-0 ante Brasil.
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Uruguay tiene una oportunidad inmejorable de avanzar lejos en Sudáfrica.
Su primera valla se presenta hoy, cuando a la Celeste le toque abrir los octavos de final frente a Corea del Sur en Port Elizabeth. Si supera el cruce, el siguiente rival saldrá del ganador entre Estados Unidos y Ghana, que jugarán por la noche en Rustenburgo.
Se trata de rivales que no tienen el mismo peso histórico de Argentina, Inglaterra y Alemania, los cuales se ubican en el otro extremo de la llave.
Pero los uruguayos no quieren hacer planes por adelantado y no se fían mucho de Corea del Sur, al recordar que el equipo asiático fue el sorpresivo semifinalista cuando en 2002 organizó el torneo junto con Japón.
“En todos los partidos (Surcorea) se ha mostrado mejor en ataque que en defensa”, advirtió el técnico uruguayo Oscar Washington Tabárez al tomar apunte de la estadística de cinco goles a favor y seis en contra de los surcoreanos.
Además, los uruguayos deben tener presente que desde hace tiempo no asomaban la nariz en las instancias de vida o muerte de un Mundial. La última fue en Italia 1990, precisamente con Tabárez como entrenador, en la que perdieron ante el conjunto anfitrión.
Fue por algo que el delantero Diego Forlán mencionó que lo recomendable para Uruguay es mantener un perfil discreto “que sigan poniendo de candidatos a otros y nosotros seguir partido a partido”.
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