La matrícula de la Escuela Don Lorenzo Milani es de 450 niños en las modalidades de preescolar, primaria, secundaria y ciclos (extra edad), quienes a pesar de estar en un colegio de carácter privado no pagan ni un córdoba. La mayoría de ellos le dice “papá” a Alberto Boschi, fundador y benefactor del colegio desde hace cinco años, pero que lleva trabajando con los pobres de Ciudad Sandino y Mateare desde hace 14 años.
Rafaela Valdés es madre de nueve niños, tres de ellos ya terminaron la secundaria y seis se encuentran becados en la Escuela Don Lorenzo Milani, su esposo trabaja como vigilante en el mismo colegio y está agradecida por toda la ayuda recibida de parte del italiano quien hasta el miércoles de esta semana también era nicaragüense.
“Ahí viene mi papá”, dice una niña de unos 12 años cuando Alberto Boschi baja de un microbús en el colegio para brindar la entrevista. Valdés se adelanta a aclarar que “así le dice la mayoría de niños aquí, porque él es el padre de todos aquí”.
Boschi tiene visa para quedarse en el país hasta el 23 de septiembre, pero afirma que pedirá que se la renueven. “Haré como los cangrejos, caminaré para atrás, haré como hice en 1994, cuando decidí quedarme en Nicaragua, pedí visa cada tres meses, hasta que me dieron la residencia por un año, si me siguen dando la visa puedo estar aquí, pero si el Gobierno de Nicaragua no me quiere, tengo que irme”, señala Boschi, quien además de tener 450 “hijos” en su colegio, tiene una hija de tres años y una esposa.
Boschi dice sentirse inseguro y cree que en cualquier momento lo pueden meter preso. “No sé cuánto tiempo me puedo quedar aquí porque tengo la visa de 90 días, pero como en todo este proceso me han acompañado los diputados Enrique Sáenz, Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres, habría que ver cómo lo interpretan, pueden decir que ando haciendo actividad partidaria y como ahora soy extranjero, no puedo meterme en cosas políticas, pero no estoy haciendo actividad política, acabo de llegar, estoy escuchando para ver qué podemos hacer para mejorar sus condiciones de vida”, señala Boschi.
Unas 30 madres que estaban presentes en la entrevista dijeron que van a luchar para que le regresen la nacionalidad a Boschi. “Suplicamos al Gobierno que deje en paz a Boschi, ya que él (el Gobierno) no nos ayuda, que deje que Boschi nos ayude; él es el padre de todos nosotros”, dijo Miriam Velázquez, madre de cinco niños.
Boschi pretende en estos 90 días seguir trabajando en la escuela y comenzar un proyecto para sacarle partida de nacimiento a centenares de niños de la zona 11 y Nueva Vida de Ciudad Sandino. “Vamos a ver de qué manera les ayudamos, contratamos un abogado para poder registrarlos, porque qué futuro tiene un niño que no existe jurídicamente”, dijo Boschi, mientras una señora de unos 60 años se apresuró a decir: “Pancho tiene 8 años y no tiene partida de nacimiento”.
Boschi señala que ha tenido ayuda económica pero muy poca, por lo cual gran parte de los gastos del colegio salen de su bolsa, ya que no le gusta andar pidiendo y con tantos problemas tampoco ha podido organizarse bien para gestionar la cooperación necesaria.
“Aquí no podemos pagar el colegio, él nos ha ayudado a las madres solteras, después que cerraron las zonas francas que eran las fuentes de trabajo de este lugar, no tenemos ni de qué mantenernos. En mi casa son siete niños, de ellos cinco están becados en la escuela”, dijo Miriam Velázquez.
“Los pobres hasta las últimas consecuencias lo vamos a defender, si lo llevan a la cárcel nos vamos a ir a plantar a la puerta de la Modelo, en esa puerta vamos a estar, porque es un hombre cristiano, solidario, que defiende a los pobres”, aseguró Susana Marley Cunningham.
SIEMPRE EN PROBLEMAS
Boschi vino a conocer Nicaragua en 1989, enamorado de la teología de la liberación, pero fue hasta 1994 que decidió establecerse. Al inicio trabajó con gente de Ciudad Sandino y Mateare capacitando a jóvenes en carreras técnicas como sastrería, repostería y carpintería y becaba a algunos niños en diferentes escuelas, hasta que decidió fundar su propia escuela.
Cuenta que la fundó en la Zona 11 de Ciudad Sandino porque es un área donde no hay escuela pública y para que los niños asistan a la más cercana se exponen a las pandillas.
Hace diez años lo acusaron de ser jefe de organización de prostitución y pornografía internacional, sin embargo, el proceso no se llevó a cabo porque no había fundamento, ya que según él, todo fue producto de una persona que quería chantajearlo.
Otro problema con la justicia lo tuvo en el 2007 cuando visitó a los damnificados del huracán Félix en la Costa Atlántica. En esa ocasión lo metieron preso por dejar en evidencia que la ayuda estaba siendo desviada mientras los niños no tenían ni leche ni comida.
También fue acusado de agredir al periodista Antenor Peña durante una protesta y el miércoles le quitaron la nacionalidad por hacer uso de pasaporte italiano para entrar y salir del territorio nacional, ya que no existe convenio de doble nacionalidad entre Nicaragua e Italia.
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