Johannesburgo/EFE
El mexicano Marco Rodríguez es un predicador cristiano y un árbitro polémico con más de media docena de finales de liga pitadas en su país, al que llaman con el desgastado apodo del “Chiquidrácula”.
Sus facciones afiladas, el pelo peinado para atrás y de dientes grandes, le han ganado desde hace años este sobrenombre por su parecido con el personaje de un Drácula infantil que interpretaba el comediante mexicano Carlos Espejel.
Espejel se hizo famoso en la televisión de los años 80 como el “Chiquidrácula” y este sobrenombre alcanzó a Rodríguez a su llegada al arbitraje como una forma de hacerle pagar con la broma su aplicación a raja el reglamento.
Aunque no compró la bronca del apodo, el árbitro siempre que puede precisa a quien le escuche que prefiere ser llamado “Chiquimarco”, porque un pastor cristiano como él no desea tener relación con personajes demoníacos.
Actualmente, Rodríguez divide su tiempo entre el arbitraje mexicano y como pastor de una iglesia cristiana en la zona metropolitana de la capital mexicana.
Conocido como un árbitro que exagera con las tarjetas amarillas, tampoco suele perdonar la roja cuando él lo considera necesario.
En su larga trayectoria, de más de 13 años en el arbitraje, ha participado en el Mundial de Alemania 2006, además de haber silbado ocho finales de torneo mexicano, y tener partidos de Copa América y de Copa Libertadores.
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