Sin “candidato favorito” y dejando que los nicaragüenses resuelvan sus polémicos conflictos internos. Ésa será la política que aplicará el Gobierno de Estados Unidos durante las elecciones presidenciales del año 2011, de acuerdo con declaraciones que brindó ayer Julissa Reynoso, subsecretaria adjunta para Cuba, América Central y el Caribe de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
Reynoso, quien se reunió con el presidente Daniel Ortega y también con sus opositores, explicó que el Gobierno de Estados Unidos pidió un proceso político transparente, y añadió que promueven la presencia de observadores internacionales.
Respecto a la legitimidad de una nueva candidatura presidencial de Ortega o el cuestionado proceso que se siguió para designar al nuevo embajador de Managua en Washington, Reynoso señaló que son asuntos que los nicaragüenses deben resolver.
El motivo de esta visita a Nicaragua, ¿cuál es?
El motivo principal es poder tener una conversación con la sociedad nicaragüense, con miembros de las instituciones nicaragüenses, con el Gobierno nicaragüense, para ver cómo podemos tener una relación constructiva, una relación positiva entre Nicaragua y los Estados Unidos; cómo podemos vernos como amigos y como vecinos.
Decía en El Salvador, usted, en el 2009, según reportes de prensa, que para Estados Unidos son más importantes los gestos que las palabras. ¿Cómo ven los gestos del presidente Ortega?
Bueno, los gestos… Hemos tenido buenas relaciones con respecto a ciertos asuntos con el presidente Ortega y hay otros asuntos que vemos que hay posibilidad para mejorar. En sentido general hemos visto gestos positivos, pero también gestos que en nuestra opinión pueden mejorarse.
¿Cuáles son esos gestos que podría mejorar el Presidente?
Bueno, la realidad es que… como todo país, particularmente países en la región, hay… posibilidad de mejorar las instituciones que son parte de lo que conocemos como el Gobierno nicaragüense, esas instituciones deben fortalecerse, es un proceso que no es del día a la noche, pero sí podemos ver que podría haber más inversión en traer la integridad a esas instituciones, no todas, pero sí en ciertas.
El presidente Ortega eliminó una oficina del Gobierno de Estados Unidos en la Dirección de Migración de Nicaragua, y recientemente eliminó o disolvió una unidad antinarcóticos de la Policía Nacional. ¿Cómo ven ustedes esos dos gestos en específico, más allá de la retórica que tiene el Presidente en contra de Estados Unidos?
Nosotros tenemos una muy buena relación con el departamento de Policía y con el sector de seguridad, incluso nosotros vemos el esfuerzo que ha tomado Nicaragua para combatir al narcotráfico y todo lo que tiene que ver con actos ilícitos, como un ejemplo para la región.
Con respecto a la Unidad, teníamos una muy buena experiencia de trabajo con el departamento de Policía, fue una situación donde creíamos que estaban haciendo un trabajo positivo, obviamente nos hubiera gustado que hubiera seguido esa Unidad en función, pero Nicaragua y el Gobierno nicaragüense pueden decidir, con su propia autonomía, qué hacer con sus recursos y si decidió, por sus razones, nosotros quizás no estábamos completamente de acuerdo con eso, pero no quiere decir que no vamos a seguir trabajando para combatir al crimen aquí y seguir cooperando de la manera que podemos, con las instituciones de seguridad, particularmente con el departamento de Policía.
Entiendo que se ha reunido con representantes de la sociedad civil, no sé todavía si con los opositores, pero ¿qué le ha parecido el trabajo que está haciendo la oposición en Nicaragua?
La oposición parece que, que… hay mucho interés de parte de la oposición en el año que entra, vemos que… tienen mucho trabajo en frente, en términos del proceso, tienen muchas ideas. Nosotros apoyamos la diversidad de ideas, de participantes, esperamos que dentro de todo ese contexto de diversidad de personas, personajes, partidos e ideas, puedan llegar a un proceso y crear un proceso en conjunto con el Gobierno y el partido que está en el poder, que sea para el mejoramiento de las instituciones democráticas de este país y para el empoderamiento de la población nicaragüense.
Es un proceso que, como ustedes saben más que yo, es un proceso largo, que ha tenido sus puntos débiles, pero yo escuché y entiendo, con base en las conversaciones que he tenido con grupos de toda índole, es que hay un gran deseo y esperanza de que las elecciones del año que viene van a traer un resultado impactante y un resultado democrático, pero sí entiendo que hay muchos proyectos para poder llegar a ese fin.
EL CASO ARNOLDO ALEMÁN
¿El ex presidente Arnoldo Alemán, quien busca otra vez ser Presidente, es vetado por el Gobierno de Estados Unidos?
¿Vetado?
¿No es agradable para su Gobierno una nueva candidatura del ex presidente Arnoldo Alemán?
Bueno, este, para nosotros… No tenemos candidato, ¿eh? Bien claro. Nosotros apoyamos el proceso. Si la población nicaragüense decide apoyar al señor Alemán o al señor Ortega, o al señor equis, ésa es la decisión de ustedes, ¿eh? El punto es que nosotros no tenemos opinión, afirmativa o negativa, positiva o de cualquier manera, respecto a cualquiera de los candidatos que puedan ser viables el año entrante.
¿Elecciones sin observación electoral internacional serían aceptadas por el Gobierno de Estados Unidos? ¿Aceptarían un resultado con un Consejo Supremo Electoral muy cuestionado en Nicaragua?
Nosotros siempre estamos muy conscientes del poder de los observadores, del poder verificar y traer confianza al proceso. Por esa razón hemos apoyado esos mecanismos en varios países, aquí obviamente lo hemos apoyado en el pasado. Nosotros creemos que un equipo de observadores, instituciones reconocidas, instituciones que han hecho este trabajo en el pasado, que tienen integridad, que pueden ser legitimadores de un proceso, es muy importante para que el pueblo nicaragüense tenga confianza de que el resultado de las elecciones fue el resultado que ellos merecen.
En Nicaragua la Constitución prohíbe la reelección continua, sin embargo el presidente Ortega aspira a eso a través de una resolución de magistrados sandinistas. Si no se dan reformas constitucionales, ¿va a ser aceptada internacionalmente una candidatura del presidente Ortega?
Oiga, si las instituciones nicaragüenses y los cuerpos que manejan esas instituciones, la Asamblea, la Corte, toman los pasos bajo normas establecidas dentro del contexto internacional y también normas establecidas dentro de sus propias leyes domésticas, que puedan llegar a una conclusión que ustedes los nicaragüenses crean que es aceptable, ésa es su decisión. Nosotros apoyamos los procesos internos con legitimidad y que sean normas establecidas por la Constitución nicaragüense. Ustedes son los que deben determinar si la Constitución nicaragüense apoya ciertas normas o ciertos cambios, o no. Eso es algo independiente a nuestro rol.
Respecto a esto de la normativa legal, hay críticas al Gobierno de Estados Unidos, por estar aceptando o procesando (la designación) al nuevo embajador de Nicaragua en Estados Unidos, quien no ha sido ratificado en la Asamblea Nacional, como lo exige la Constitución. ¿Por qué está sucediendo eso?
Nosotros no estamos en ninguna posición para cuestionar los procesos internos de Nicaragua con respecto a la selección de un embajador. No lo hacemos con nadie. A nosotros nos entregan cierta documentación sobre las credenciales del nominado, del asignado, hacemos nuestra propia investigación interna, diligencia, y si la persona es viable dentro de las normas de un embajador, nosotros reconocemos la propuesta del gobierno extranjero y eso es lo que hemos hecho en este contexto. Si ustedes tienen, de nuevo, problemas con el proceso que se llevó para poder asignar a esta persona, eso es algo que la Asamblea o ustedes, las instituciones locales, deben cuestionar. De nuevo, eso no es nuestro reto.
O sea que en Estados Unidos esa nominación seguirá su curso.
Sí, así es.
Aunque no se cumpla con la Constitución nicaragüense.
Ésa es una decisión que ustedes deben tomar. Si no se cumple, ustedes mismos deben decidir si se cumple o no, y cuál gesto deben hacer, interno, para poder cuestionar esa sugerencia y esas recomendaciones. Tenemos relaciones con más de 150 países, si entramos a verificar si el proceso interno de cada país ha sido cumplido, no tuviéramos a muchos embajadores en Washington (ríe).
Diversos informes hablan de que hay retrocesos en derechos humanos en Nicaragua y en la libertad de prensa. Hay congresistas de su país que han criticado muchas acciones del Gobierno de Ortega, ¿cómo perciben esto y cuánta preocupación despierta en el Gobierno de Estados Unidos esto que está sucediendo en Nicaragua?
Yo tengo dos días y medio aquí y he escuchado que hay mucha preocupación. La preocupación más grande que yo he escuchado viene de la gente con la que yo me he reunido. Una cierta tensión por razones de la situación política, preguntas sobre asuntos constitucionales y derechos de libertad. Eso para nosotros son asuntos que nosotros consideramos muy importantes y que nos preocupan, porque le preocupan al pueblo nicaragüense. Queremos ver que el mismo pueblo y la sociedad nicaragüense busquen maneras de fortalecer el derecho y las instituciones nicaragüenses.
Si han visto irregularidades en términos de esas instituciones y esas normas, son asuntos que nos preocupan y que buscamos maneras de trabajar con las instituciones locales para poder ayudar y fortalecer. Obviamente, nosotros no tenemos prejuicios de poder decir si vemos violaciones y, en ese sentido, en otras ocasiones recientes hemos indicado que hemos visto violaciones de normas y que deben haber procesos para corregir, para que esas violaciones no se hagan sistemáticas, y eso nos preocupa.
De no corregirse estos puntos débiles, ¿qué pone en riesgo el Gobierno de Nicaragua?
Se puede imaginar, ¿no? Puede crear una crisis constitucional, una crisis de sociedad, que puede crear una…
¿Y a nivel de relaciones bilaterales?
Obviamente en el pasado hemos tenido que tomar decisiones con base en actos que nosotros consideramos no aceptables y eso puede ocurrir de nuevo. Nosotros siempre estamos dispuestos a trabajar con los gobiernos para mejorar las relaciones e instituciones, pero hay ciertos puntos que para nosotros no son aceptables y cuando llegamos a ese punto, tomamos decisiones. Si vemos que son actos de mala fe y que no hay buena voluntad de poder mejorar, nosotros tenemos el derecho, y lo hemos hecho en el pasado, de tomar acciones para terminar programas y otro tipo de asuntos bilaterales.
¿Ha tenido reuniones o tiene programadas reuniones con personeros del Gobierno?
Sí señor, nos hemos reunido con la Cancillería y con el señor presidente Ortega.
¿Se puede hablar de cuáles temas discutieron con el Presidente?
Esteeee… Hablamos de muchísimas cosas, ¿eh? De la relación bilateral, obviamente, amplia y definida. De cómo podemos mejorar las relaciones entre los países, del reconocimiento de Honduras, de la cooperación que tenemos en cuestiones del narcotráfico, de la relación que tenemos en términos de asistencia.
También le dimos sugerencias de cómo pueden, en nuestra opinión, mejorar las instituciones en este país. Le planteamos que hay asuntos que nos preocupan y que en nuestra opinión debe haber una inversión política, en crear un sistema y un proceso democrático mucho más transparente, que le garantice a los ciudadanos nicaragüenses una cierta confianza, en la cual el Gobierno y el proceso político va a ser transparente y viable, y que le va a traer al pueblo nicaragüense el resultado que ellos merecen. En esa conversación le planteamos esos asuntos.
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