En Nicaragua a finales de 1979 y comienzos de 1980, la euforia popular por la huida de Somoza estaba en su apogeo, muchos políticos y empresarios igual que ahora se identificaban plenamente con la nueva clase gobernante a quienes llamaban “los muchachos”, hasta un político-empresario, eufórico, viajó a Cuba para entregarle al tirano Fidel Castro un fusil de los que usó la Guardia Nacional. La fotografía de Alfonso Robelo Callejas recorrió el mundo y daba fe de que los muchachos no eran radicales de izquierda, sino jóvenes idealistas, que ofrecían economía mixta y co-gobernar con la empresa privada y sus expresiones políticas: Conservadores, Liberales independientes, social cristianos, etc.
En las cárceles, los muchachos se daban banquete torturando y asesinando somocistas, “la justa ira del pueblo vengaba el genocidio somocista”. Al poco tiempo, los hermanos revolucionarios empezaron a desconocer a sus flamantes aliados que habían pertenecido a la oposición tradicional al somocismo, Robelo y doña Violeta Barrios fueron forzados a abandonar la junta de gobierno y otros vivianes provenientes del mismo estamento político-social, los sustituyeron. Los muchachos empezaron a presionar a todos aquéllos que no comulgaban con sus ideas marxistas-leninistas, culminando con una persecución masiva de burgueses contrarrevolucionarios quienes no tuvieron más remedio que huir del país. Las confiscaciones de bienes y haciendas no se hicieron esperar, la dirigencia del FSLN miraba somocistas y burgueses, por todas partes, así como ahora el orteguismo mira inventadas victorias, cubanos castristas, chilenos, argentinos, europeos, todos comunistas, empezaron la cacería política más grande que conoce nuestra historia. Ése fue el escenario en el que nació la contrarrevolución. Los hermanos libertadores del FSLN se habían convertido en Judas, masacrando nicaragüenses, el desencanto y la ira no se hicieron esperar, principalmente entre los campesinos y las etnias del Caribe.
En 1981 la Legión 15 de Septiembre se unifico con otras organizaciones, convirtiéndose en Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), miles de campesinos se unieron a la organización contrarrevolucionaria y para 1982 una nueva guerra civil empezaba en Nicaragua. Las misiones y objetivos militares del nuevo conflicto, fueron la derrota político-militar del FSLN, “la Contra” como popularmente se le conoció, recibió entrenamiento y asesoramiento del ejército argentino. Honduras sirvió de santuario y el gobierno del presidente Ronald Reagan, a través de la CIA, se hizo cargo de su avituallamiento, por el lado del FSLN la ex unión soviética a través de Cuba inundaron de armas Nicaragua, la guerra tuvo una duración de casi 9 años, dejó un saldo de decenas de miles de muertos y mutilados. Los gobiernos del área centroamericana acordaron en Esquipulas, Guatemala, poner fin a los conflictos centroamericanos. A finales de 1989, el FSLN desgastado por la guerra y temeroso de sufrir una derrota militar, permitió elecciones vigiladas en 1990, las que ganó la Unión Nacional Opositora, con doña Violeta a la cabeza, a partir de mayo de ese mismo año una nueva era de paz y democracia se avizoraba para Nicaragua. Durante 15 años tres gobiernos democráticos sacaron el país del ostracismo socioeconómico en que lo había sumido él FSLN. 20 años después, cientos de contras nos daremos cita este sábado en Matiguás para conmemorar el fin de la guerra, enviando un mensaje cívico a la clase política nicaragüense. Los contras expusimos todo, a cambio de la democracia, ahora en un ambiente muy similar al de 1980, nuevos y viejos Judas se confabulan para destruir la democracia conquistada con nuestra sangre, celebraremos el fin de la guerra o estaremos conmemorando sin querer el comienzo de otra guerra.
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