Washington/EFE
El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, expresó hoy su profunda preocupación por las muertes de 18 personas en El Salvador en dos ataques de supuestos pandilleros.
Los atacantes incendiaron el pasado domingo en San Salvador un autobús lleno de pasajeros, de los que quince murieron, y dispararon contra otro, lo que supuso tres muertes más.
Según un comunicado, Insulza coincidió con presidente de El Salvador, Mauricio Funes, al decir que «la violencia generada por la delincuencia común debe ser castigada con todo el rigor de la ley».
Insulza lamentó el «saldo trágico» de 18 víctimas fatales y más de 15 heridos, y advirtió sobre el peligro de las pandillas y este tipo de delincuencia.
El secretario general ofreció su apoyo a Funes para «fortalecer las políticas públicas que hagan frente al crimen organizado en un país que lucha denodadamente por salir adelante y superar la pobreza», señaló.
En su opinión, estos grupos «buscan alterar el esfuerzo del Gobierno por mejorar las condiciones de vida de los sectores más débiles y vulnerables de la sociedad salvadoreña».