Nación
“No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente”.
Sir Francis Bacon (1561-1626); filósofo y estadista británico.
El camino de la verdad
Cuando las instituciones —sean éstas políticas o de otro orden— dependen de un insustituible, son tan débiles como la mesa de una sola pata, aunque la cabeza simule la de un elefante.
Por ejemplo, el Partido Liberal Nacionalista (PLN) durante muchos años fue un ente organizado con un aparato político y militar aparentemente inquebrantable, sin embargo, como dependía exclusivamente de Somoza o de los Somoza, se fue al traste simultáneamente con la dinastía. Hoy en día sólo es una referencia partidaria sin importancia.
El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) tuvo origen en la disidencia y surgió como una nueva alternativa ante las imposiciones, ha tenido tiempos de gloria, auto considerándose la maquinaria roja, pero hoy se debate entre la incertidumbre y la desesperación, por la pérdida de poder y credibilidad, ya que su dirigencia ha preferido el destino de Arnoldo Alemán, al del partido y al de la patria.
En el FSLN no es distinto, Daniel Ortega es el eterno dueño de ese partido, él se ha erigido como el gallo ennavajado, no permite competencia a lo interno y sus simpatizantes actúan como gallinas inducidas, nadie se le opone, nadie le contradice sus planes y con granitos de arroz, maíz y frijoles, les mantiene contentos y cacaraqueando sus consignas; si alguna se quiere salir del gallinero, le tuerce el pescuezo, la obliga a suicidarse y asunto acabado.
“Al ídolo de piedra reemplaza ahora, el ídolo de carne que se entroniza”, dijo Rubén Darío, en el poema A Colón . Ortega es un ídolo para sus seguidores, ¿será por eso que sueña con cien años de gobierno? Para más del setenta por ciento de los nicaragüenses ya empezaron Cien años de soledad.
Si las instituciones dependen de lo que dice el hombre y no de las ideas de un colectivo, éstas se mueren junto con el hombre, quien no era más que un ególatra rodeado de roedores, aduladores y toda clase de fantoches que se oponen a las ideas colectivas, porque les conviene personalmente lo que diga el máximo líder, lo que dicta el comandante.
Nicaragua no necesita imprescindibles, ni máximos líderes, ni caudillos de pacotilla, nos necesita a todos, con nuestras virtudes y defectos, pero siendo emprendedores, gente innovadora que a la visión de futuro agregue la acción, para que esta visión no sea solo un sueño, gente que no cifre sus esperanzas en cuatro láminas de zinc o un bono de Chávez, instituciones que funcionen para multiplicar resultados para el país y no para lograr la reelección amañada del ciudadano presidente.
Cuando dejemos de endiosar a ciertas personas que solo daño le hacen a la nación y nos valoremos como capaces y dignos, sabremos encontrar el camino de la verdad y será la razón, el esfuerzo, el trabajo y no la pasión y el fanatismo enfermizo el que nos saque del lecho de pirañas en que vivimos.
Marcos Orozco Rayo
Corrupción constitucional
Los ciudadanos demócratas del mundo están siendo ilegalmente violados y burlados gubernatorialmente por sus presidentes o mandatarios, que no cumplen las leyes constitucionales de sus naciones. Lo cual indica una corrupción constitucional y gubernamental de los elegidos por los votantes electorales, que de acuerdo con los derechos de los gobernados, deberían de ser expulsados de sus puestos aplicándoles apropiadamente las leyes constitucionales, que están incluidas en la Carta Magna de cada país.
Como fue el caso de Honduras y que debería de ser seguido por todos aquellos países que se dicen que son democráticos.
Benjamín Guerra
El protagonismo
¿Hay divorcio entre la moral y el arte de la política? Por supuesto que no existe ninguna separación, puesto que la ley moral natural se aplica a todos los humanos, de cualquier parte del mundo, de cualquier raza y condición, de cualquier país, de cualquier posición socio-económica, de cualquier ideología, de cualquier tamaño, etc. Por supuesto que es alarmante la falta de principios morales entre las personas que manejan los hilos de la política en nuestra Nicaragua. La ¡doble vida! que lleva la mayoría de ellos es espeluznante. Y, además, la simulación es una de las prácticas más constantes que manifiestan: están continuamente mintiendo con un cinismo espectacular y luchando porque sus interlocutores se traguen todas sus palabras y poses del más puro “protagonismo”. Eso es lo único que les mueve: el protagonismo.
Pasan por encima de cualquiera, inventan falsos testimonios con una facilidad esplendorosa, levantan la voz lo más que pueden para robarse el “show” y que sólo a ellos se les escuche, se escudan en esa falsa concepción que algunos tienen sobre el “güegüense” que todos llevamos dentro, se ríen a carcajadas cuando saben de alguien que está haciendo o consintiendo “bandidencias”, llaman “vivo” al ladrón y al mentiroso, usan eufemismos para tapar (como los gatos) sus porquerías, desconocen las normas mínimas del respeto hacia la persona precisamente porque ellos no actúan como personas (repito: seres que saben reflexionar y dirigir su conducta de acuerdo a unas normas morales universales).
Es el relativismo en ¡pleno furor! Les da igual pasar por encima de alguien con tal de conseguir sus fines y de satisfacer sus caprichos. Desconocen totalmente la máxima de la filosofía perenne: “El fin no justifica los medios”. Les da alergia estar cerca o conversar con personas que no permiten sus “grandes hazañas” y, precisamente por eso, las atacan, las critican, las maltratan, procuran sacudírselas lo antes posible porque les estorban, las descalifican ante los demás, quedando ellos como los perfectos y puros. En fin, lo que se percibe en el ambiente es una descomposición de los principios básicos para la convivencia y para la sana y ordenada conducción de ciudadanos que quieren y deben vivir, según un mínimo de leyes que no tienen otro objetivo que facilitarles alcanzar el fin que les es propio por su condición de personas. Y, para colmo, la combinación del relativismo y la frivolidad es altamente explosivo … ¡y eso abunda en la clase política y sus halagadores! Estos políticos, ¿habrán leído —por lo menos un libro en su vida— sobre la vida de Thomas More, su patrono? ¡Otro gallo cantaría!
Annabelle Sánchez
Profesión y elección
“Cierto que las vocaciones ayudan al hombre a desarrollarse. Pero también es igualmente necesario desarrollar las vocaciones” .
(A. SAINT-EXUPERY. Tierra de hombres).
La elección de profesión es un proyecto de futuro. Importa saber qué se quiere y tener audacia para buscarlo. La capacidad del hombre es limitada. Hacer con eficacia requiere centrar la atención en algo concreto hasta adquirir hábitos operativos. No se es eficaz en general. La eficacia se tiene en un campo concreto. Lo profesional requiere especialización: es necesario ser experto en algo para ser eficaz y tener éxito.
Las profesiones son muchas, pero ha de elegirse una. El acierto en la elección que ha de hacerse en su iniciación —de profesión y de lugar de trabajo— es fundamental para el rendimiento de la vida profesional, entendido no sólo desde un punto de vista económico, sino también desde la satisfacción o desarrollo personal. El grado de desarrollo del ámbito social en que vive el individuo también tiene influencia en la elección de trabajo. En una sociedad que solicita crecientes niveles de conocimientos y preparación cultural, si la familia no previene esa necesidad limitará las oportunidades de sus componentes.
Cada profesión tiene características propias que interesa conocer para ver su ajuste a las aptitudes personales. Si se realizan actividades dentro del campo de las propias cualidades, se darán mayores posibilidades de éxito profesional. La elección individual de un trabajo está condicionada por muchos factores: educación, formación profesional, dedicación personal, persistencia en el esfuerzo, etc.; por la demanda para actividades genéricas o puestos de trabajo concretos dentro de cada período de vida; y aun de la disposición a la movilidad de trabajo, no solo de empresa sino también de ciudad.
El éxito en el quehacer está conectado con su ajuste al carácter y aptitudes del individuo: adecuación entre aptitudes y tareas. Si se tienen aptitudes para un trabajo, el rendimiento, en proporción al esfuerzo, será mayor que careciendo de esas aptitudes. El interés personal puesto en el quehacer diario juega también un papel destacado, ya que si no existiese interés, incluso teniendo aptitudes para hacer, nada será comenzado. Para el rendimiento profesional, en ocasiones, tiene mayor importancia el interés y la ilusión derramada que las aptitudes.
Agustín Pérez Cerrada
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