MÉXICO/ AFP
Carlos Monsiváis, considerado el gran cronista de las últimas décadas en México y uno de sus intelectuales más críticos y populares, murió ayer a los 72 años después de varios meses hospitalizado por una fibrosis pulmonar.
Su voz y pensamiento crítico y afilado fue durante largos años omnipresente en los grandes medios de comunicación escritos y televisivos de México, lo que le convirtió en uno de los intelectuales más reconocidos y queridos del país. Su popularidad llegaba a tal punto que su amigo y poeta José Emilio Pacheco, vigente premio Cervantes, expresó una vez que era el único escritor “que la gente reconoce en la calle”.
El Premio Cervantes 1987 advirtió que, al igual que sucederá con el Nobel portugués José Saramago, fallecido un día antes, “un escritor no se muere porque deja una obra. No se pierde a Monsiváis, se ha ganado a Monsiváis para siempre”.
El presidente de México, el conservador Felipe Calderón, también expresó su “profundo pesar” por la muerte del ensayista.
«Su obra se caracterizó por su agudo y bien informado sentido crítico (…) forjó escuela entre los grandes cronistas de la cultura y la sociedad en el México contemporáneo», dijo Calderón en un comunicado.
Nacido en 1938 en la Ciudad de México, Monsiváis estudió en la Escuela de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Su trayectoria incluye más de 50 títulos, como Días de guardar (1970) o Aires de familia (2000). A principios de marzo de este año presentó su última obra, Apocalipstick , una recopilación de crónicas de la capital mexicana.
Ha sido reconocido con múltiples galardones como el Premio Anagrama de Ensayo 2000 y el de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2006.
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