Adiós a un amigo entrañable

Destacados escritores nicaragüenses exaltaron la figura del Nobel de Literatura José Saramago, fallecido ayer en su casa en Lanzarote (España) a los 87 años, al que consideran un humanista comprometido y honesto que nunca olvidó su origen humilde.

ACAN-EFE

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José Saramago, que se declaraba comunista y pensaba que Marx “nunca había tenido tanta razón” como ahora, no dudó en denunciar a los falsos revolucionarios o a los autoritarios.

“Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no son un movimiento revolucionario”, dijo en 2008 al criticar el recurso al secuestro y el narcotráfico por parte de esa guerrilla.

Más de un año después envió un mensaje a los rehenes de las FARC para “que sientan que no están solos”, al tiempo que llamó al diálogo en Colombia para acabar con el sangriento conflicto interno.

En 2008 acusó al Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de ser “indigno de su propio pasado” y de traicionar “desde dentro” la revolución sandinista por una condena por injurias contra el poeta Ernesto Cardenal, que había denunciado ser víctima de “acoso”.

Si bien se mostró esperanzado y feliz cuando Barack Obama fue elegido Presidente de Estados Unidos, Saramago acabó después criticándole, entre otras cosas por mantener el bloqueo económico de Cuba, un país para el que reclamó ayuda tras el paso de dos huracanes en 2009.

“Con independencia de sombras y desvíos, de opiniones encontradas, de divergencias de fondo y de forma, le debemos mucho a Cuba. Paguemos ahora esa deuda”, decía el comunicado suscrito entre otros por Saramago, quien en 2003 había criticado abiertamente las condenas a 75 disidentes y la ejecución de tres secuestradores.

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Destacados escritores nicaragüenses exaltaron la figura del Nobel de Literatura José Saramago, fallecido ayer en su casa en Lanzarote (España) a los 87 años, al que consideran un humanista comprometido y honesto que nunca olvidó su origen humilde.

ERNESTO CARDENAL

“Lamento mucho su muerte como todo el mundo. Era un gran escritor, merecedor como pocos del gran Premio Nobel (de Literatura), pero, además, un bello ser humano, un comunista profundamente honesto, defensor de todas las buenas causas, un hombre humilde”, dijo el sacerdote y poeta trapense Ernesto Cardenal.

Cardenal, propuesto al Premio Nobel de Literatura 2010 por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, reveló en una declaración escrita, enviada por correo electrónico a Acan-Efe, que Saramago fue “muy cariñoso” con él.

Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, se solidarizó con Cardenal, ministro de Cultura durante el primer gobierno sandinista (1979-1990), en agosto de 2008, tras ser condenado por injurias a un empresario alemán por un juez de Managua, condena que apeló y de la que fue absuelto en febrero último.

GIOCONDA BELLI

Mientras, la poetisa y escritora Gioconda Belli se declaró “dolida” por la muerte de Saramago.

“La única despedida que concibe para él mi corazón es abrazarme a sus libros, esas obras esenciales para entender el desasosiego y la esperanza de nuestro tiempo”, comentó Belli, autora de El Infinito en la Palma de la Mano , galardonado con el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral 2008, en una declaración escrita enviada a Acan-Efe.

“Siento como si la garganta poética del mundo hubiese perdido una de sus cuerdas vocales. Saramago abrazó con su literatura el corazón confundido de esta generación postguerra fría, y con una ironía sin puñales, una ironía dulce pero afilada, apuntó a los males que nos aquejan como especie en estos tiempos: la ceguera, la indiferencia, la duplicidad, la religiosidad fanática e intolerante. Sentiré mucho no leer sus Cuadernos, pero sé que una y otra vez lo encontraré en su obra maravillosa”, señala Belli.

SERGIO RAMÍREZ

En tanto el escritor Sergio Ramírez indicó que el literato luso “fue la conciencia de la literatura”, “un juez severo de su época” y alguien “capaz de aguarle la fiesta a cualquiera, porque no tenía pelos en la lengua”.

“En una época en que la palabra compromiso ha perdido todo su significado, él se lo siguió dando, haciéndonos recordar que detrás de las palabras del escritor hay una responsabilidad con lo que se dice, y con lo que se hace”, señaló Ramírez, en declaración escrita enviada a Acan-Efe.

Ramírez, autor de más de 30 libros, entre ellos ocho novelas, agregó que Saramago, para comprometerse de esa manera, tenía que ser un inconforme.

“Inconforme hasta la impertinencia, capaz de aguarle la fiesta a cualquiera porque no tenía pelos en la lengua”, añadió el autor de Margarita, Está Linda la Mar , por el que obtuvo el Premio Alfaguara de Novela en 1998.

Saramago “decía que su oficio era levantar piedras, y no era su culpa si debajo de esas piedras había monstruos que quedaban al descubierto”, anotó Ramírez, quien fue vicepresidente de Nicaragua durante el primer gobierno sandinista (1979-1990).

“No hay palabra mal colocada en las páginas de sus novelas, ni alguna que sobre, ni alguna que falte. Un seductor gracias a las palabras, como me sedujo a mí desde la lectura de El Evangelio Según Jesucristo ”, anotó.

“Un escritor de su tiempo, y para la posteridad que ya lo aguardaba desde hace rato. Y un amigo entrañable, de sonrisa dulce y acogedora, un tanto irónica siempre, viejo rebelde con causa que me hará tanta falta”, apuntó.

FRANCISCO ARELLANO

Por su lado, el secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Francisco Arellano Oviedo, dijo que Saramago fue un personaje que mantuvo relaciones y afectos para Nicaragua y con algunos nicaragüenses, entre ellos con el poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal.

Arellano Oviedo dijo que la muerte de Saramago “es una gran pérdida de un talento tan significativo y de una calidad humana excelente”.

“Debemos recordar que fue un hombre que se exigió mucho a sí mismo, pues no tuvo las oportunidades que suelen tener otros escritores, ya que venía de una familia muy pobre y tuvo que trabajar arduamente y dedicarse de forma autodidacta a la creación literaria y esto es un mérito, como le sucedió al poeta nicaragüense Rubén Darío y al escritor español que ganó el Premio Cervantes, Antonio Gamoneda”, destacó.

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