Enviada especial/ Johannesburgo
Una marea naranja decoró el Soccer City, donde los holandeses festejaron el triunfo de Holanda 2-0 ante Dinamarca en una tarde llena de sol y algo de calor en Johannesburgo.
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La barra holandesa abarrotó desde tempranas horas el estadio, donde el conjunto naranja dejó en claro que es una de las favoritas para ganar el Mundial. Una aficionada, vestía completadamente de naranja y nunca dudó desde el inicio del duelo en que su equipo ganaría.
«!Holland, Holland, Holland, Holland!», se escuchaba un coro ensordecedor que alentaba al equipo holandés en su salida al campo.
El árbitro central dio comienzo a los 90 minutos del duelo y la afición ya empezaba a competir también desde la tribuna.
Daneses esparcidos por todo el estadio trataron de hacer una voz en el inmenso Soccer City donde holandeses dominaron.
Una gran bandera danesa se acercó en el sector caliente de la barra holandesa en señal retadora y la respuesta fue más que clara de una afición que porta con orgullo el león feroz que desea conquistar el Mundo.
Un señor alzaba junto con otros una imitación de la Copa, y en holandés expresaba gozo, como si tratara de decirle que ese trofeo ya tenía dueño y se albergaría en en tierras holandesas.
En el entretiempo, un grupo de baile de muchachas lindas con vestidos rojos cortos y ajustados al cuerpo, llamaban la atención del público masculino y al son de la canción Waka Waka de Shakira, ambas barras agitaron sus cuerpos.
Llego la segunda mitad, y los jugadores de Holanda no encontraban el gol, la afición se desesperaba, y el nerviosismo se agrandaba, hasta el festejo llegó en el segundo tiempo. El gozo naranja fue proporcionado por un danés y lo celebraron. Un autogol de Simon Poulsen puso a celebrar a los holandeses y de paso otorgarles la primera anotación del partido.
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