LA HABANA/AFP.- La liberación de un preso político enfermo y el traslado de otros 12 a cárceles en lugares donde viven sus familias, multiplicó en Cuba expectativas de liberaciones de cara a la visita esta semana del canciller del Vaticano, Dominique Mamberti.
Mamberti llegará el martes tras los primeros réditos de un diálogo entre el Gobierno comunista y la Iglesia católica cubana, que tras mantener un perfil marginal en una relación históricamente tensa tomó un papel protagónico nunca visto en 51 años de revolución en Cuba.
Los beneficios para los prisioneros ocurren también en vísperas de que la Unión Europea (UE) revise, hoy lunes en reunión de cancilleres en Luxemburgo, sus relaciones con Cuba, blanco de críticas de Washington y Bruselas sobre derechos humanos.
La Iglesia cubana desliga el viaje de Mamberti de los frutos de su gestión y el Gobierno descarta actuar por presión del “enemigo”, pero las familias de los reos y opositores esperan que la liberación de Sigler, llevado en ambulancia de un hospital de La Habana a su pueblo en la provincia de Matanzas, sea la primera de una lista de presos enfermos.
“Tenemos mucha esperanza que con la visita de monseñor Mamberti y la gestión de España continúen las excarcelaciones, los más enfermos deben salir porque se nos van a morir”, dijo Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco —que agrupa parientes de los presos—, cuyo esposo Héctor Maseda fue llevado el sábado de una cárcel de Matanzas a La Habana.
Mamberti, que presidirá en Cuba la Semana Social Católica del 16 al 20 de junio, conversará con el canciller cubano Bruno Rodríguez.
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