Por Alexandra Lesieur
JOHANNESBURGO/ AFP
Apodada Joburg o Jozi, Johannesburgo se esfuerza por cambiar su imagen de ciudad peligrosa, de la que los turistas huyen apenas llegan al aeropuerto de la capital económica de Sudáfrica, que esconde numerosos tesoros por descubrir durante el Mundial-2010 de futbol.
En el 44 Stanley Avenue, en pleno centro, tiendas de ropa o de muebles de tendencia se mezclan con cafés que reemplazan los viejos almacenes y fábricas abandonadas.
“Nos creeríamos en la terraza de un café de París”, se sorprende Thembi, disfrutando de una copa de vino en una pequeña plaza rodeada de negocios de moda.
“Antes, este lugar estaba lleno de vendedores de droga. Había sólo un centro comercial y un solo pub. Era horrible”, recuerda su vecino de mesa, Lionel.
Estos últimos años, el centro de Johannesburgo, llamado Central Business District (CBD), vivió una renovación total con la llegada de locales que marcan tendencia como el Market Theatre, que agrupa restaurantes, bares, teatros y discotecas.
Este renacimiento se produjo tras la partida de numerosas empresas y residentes en los años ochenta y noventa, que huyeron con la llegada de una población más pobre y de delincuentes en el centro histórico de esta urbe fundada en 1886.
Pocos blancos osan ahora aventurarse en el corazón de Johannesburgo, cuyos edificios revelan un siglo de historia y fue el campo de los buscadores de oro de fines del siglo XIX, hasta convertirse en la capital económica que concentra a unos siete millones de habitantes, en la actualidad.
“El CBD se desarrolló hasta los años setenta. Había negocios de lujo y también un costado oscuro: era una ciudad del apartheid y mucha gente estaba excluida”, recuerda Eric Itzkin, director adjunto del departamento de patrimonio de la ciudad.
Centro de la lucha contra el régimen de segregación blanca, que cayó en 1994, Johannesburgo desde entonces adquirió la triste reputación de ser una ciudad criminal, en particular en los barrios como Hillbrow, cerca del estadio Ellis Park, en el que se disputarán siete partidos del Mundial.
Sin olvidar los inmensos town ships, como el vibrante Soweto, que concentra a la mayoría de la población negra… y los homicidios.
En la provincia del Gauteng, que engloba Pretoria y Johannesburgo, en la que se alberga la mayoría de los fanáticos y selecciones de futbol para el Mundial, cerca de 4,000 asesinatos y 90,000 robos se cometieron entre abril de 2008 y marzo de 2009.
“Hay mucha criminalidad en el CBD después de las 20H00. Pero con la Copa del Mundo, los policías hacen regularmente sus rondas y todo es más seguro”, apunta Janet Nel, de 31 años, que alquila en el centro un pequeño departamento en Astor Maoknsions, un edificio estilo modernista de los años treinta.
La jovencita no tiene forma de mudarse a los barrios más caros y ocupados mayoritariamente por blancos, con casas rodeadas de muros y cercas electrificados.
El más conocido, Sandton, es un barrio de asuntos “chic”, muy cerquita del town ship de Alexandra. Sus grandes edificios a la americana para hacer compras y salir a la noche contrastan con Melville y Parkhurst, barrios más europeos en los que es bonito pasear a pie por calles llenas de bares y restaurantes.
Para relajarse, Johannesburgo también tiene su oferta diurna, con 10 millones de árboles y al menos 2,300 parques, ideales para jugar al futbol y mirar los partidos del Mundial-2010 junto a un buen braai (asado), casi deporte nacional en Sudáfrica.
SOWETO, LA VECINA
Soweto, abreviatura de South West Town ship, es una ciudad próxima a Johannesburgo con una marcada identidad propia, que tendrá mañana (hoy) la oportunidad de sumarse a la lista de los grandes lugares del mundo que han acogido un partido inaugural del Mundial.

Con una población que supera los tres millones de habitantes y a menos de veinte kilómetros al suroeste de Johannesburgo, Soweto es la cuna del futbol sudafricano, aunque en el panorama mundial es mucho más conocida como lugar emblemático de la lucha contra el apartheid en la segunda mitad del pasado siglo.
Lugares como Montevideo, Roma, París, Río de Janeiro, Santiago, Londres, México DF (en dos ocasiones), Buenos Aires, Barcelona, Milán o Múnich se encuentran entre las ciudades que han tenido el privilegio que ahora van a compartir con Soweto.
Este lugar, además, aporta la gran novedad de ser la primera ciudad de África en el que se va a disputar un partido de un Mundial de Futbol, el Sudáfrica-México de mañana (hoy).
En Soweto, una ciudad en sí misma, además de una parte muy importante del área metropolitana de Johannesburgo, vive el cuarenta por ciento de la población de la zona más densamente poblada del país y donde con más pasión se vive el futbol en toda Sudáfrica.
La cita tendrá lugar a las cuatro de la tarde (hora local, ocho de la mañana en Nicaragua) de mañana (hoy) en un estadio con capacidad para cerca de 90,000 espectadores que recuerda por su forma al Nido de Pájaro de Pekín, donde tuvieron lugar los Juegos Olímpicos de 2008, y al estadio Olímpico de Berlín, donde se disputó hace cuatro años la final del Mundial de Alemania.
Sin embargo, a diferencia de aquellos recintos, el principal estadio del Mundial sudafricano está rodeado de ladrillos rojos, marrones y dorados, con pequeñas ventanas, lo que le da una gran espectacularidad y permite que sea visible desde una gran distancia.
En ese emplazamiento está el centro neurálgico del Mundial del Futbol de Sudáfrica, un país que tiene en Soweto el foco nacional de este deporte, a diferencia de lo que ocurre en Pretoria, Ciudad del Cabo, Bloemfontein o la propia Johannesburgo, donde el futbol goza de menos predicamento y donde deportes como el crícket o el rugby acaparan una gran atención.
El estadio Soccer City de Soweto, según indicó la FIFA, no sólo representa una de las sedes más artísticas e inspiradoras del continente africano, sino que su diseño está inspirado en una rama africana conocida como “calabash”, cuya estética se aprecia especialmente por la noche.
Este estadio no acogió hace un año encuentros de la Copa de las Confederaciones porque estaba en fase de construcción, pero ahora va a ser sede, además del Sudáfrica-México inaugural, de los partidos Holanda-Dinamarca, Argentina-Corea del Sur, Brasil-Costa de Marfil y Ghana-Alemania, junto a un partido de octavos, uno de cuartos y la final.
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