Durante el reciente Foro de Opinión “Pedro Joaquín Chamorro” integrado por escritores de opinión del diario LA PRENSA, Cristiana Chamorro recordaba una frase de su padre: “Tengo que gritar, tengo que escribir, tengo que denunciar, ay de mí si no lo hago que me ahogo”.
Un estudio revela que las páginas de opinión de los diarios quizás sean las menos leídas por la generalidad de las personas y, sin embargo, son las que más inciden en generar opinión en los sectores mas influyentes en una sociedad que a la vez propician un cambio de actitud en la población.
En un momento de crisis social, económica, política y de valores como la que estamos viviendo en este país, opinar y difundir las opiniones sobre la necesidad de propiciar este cambio no sólo es un derecho sino una obligación.
Ante este reto se hace imprescindible motivar a quienes, teniendo la facilidad de la palabra, deben usarla por cualquier medio para incidir en los diferentes sectores de la sociedad que tanto lo necesita.
Desafortunadamente las nuevas generaciones de periodistas y algunos intelectuales, además de cambiar las viejas Remington por los ordenadores, han hecho lo mismo con las tertulias de la conversación amena al estilo de la cafetería “La India” o la Cooperativa de Cafetaleros de la vieja Managua con el diálogo virtual. Igualmente han sustituido la letra impresa por los chat de los insustituibles móviles suplantando el placer del apretón de manos o el beso en la mejilla.
En los géneros periodísticos que se enseñan en las universidades, el de opinión es el menos demandado y estudiado porque quizás lo consideran obsoleto y sólo para escritores viejos.
El reportaje, la entrevista, la crónica deportiva o la nota para el medio digital forman parte intrínseca de la nueva generación de periodistas sumando otros conocimientos para competir en la multimedia.
El recién creado Foro de Opinión del diario LA PRENSA pretende revalorizar uno de los géneros más cultivados por los más grandes periodistas e intelectuales de todas las épocas del periodismo.
Hace más de cuatro siglos René Descartes nos legó la famosa frase “Pienso, luego existo”. Con la llegada de la era virtual, la globalización y los peligros que al igual que en el pasado siguen acechando la democracia, los derechos humanos y los valores de una sociedad, no basta sólo pensar, para existir; sino se necesita opinar y denunciar con valentía los atropellos contra la libertad de expresión.
Hay que continuar desde las páginas de opinión martillando, denunciando, luchando o bien como expresaba Cristiana al referirse al legado de los héroes de la libertad de prensa, como fue su padre, a “exponer las verdades de sus sistemas políticos, resistir al chantaje y la manipulación y tener el coraje para denunciar los escándalos de funcionarios y grupos de presión”.
Parafraseando a Pedro Joaquín Chamorro hoy diríamos: “Ay de nosotros si no lo hacemos. Nos ahogamos todos”.
El autor es periodista, abogado y escritor
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A