Por Auxiliadora Rosales
Por Jaffa Felber de Coen, de 37 años, llegó a Nicaragua hace 12 años como voluntaria del Cuerpo de Paz, de Estados Unidos, —organización de servicio que tiene como misión ayudar a países a través de voluntarios capacitados en las áreas de salud, educación, negocios y agricultura— sin que por su mente le pasara que en este país iba a echar raíces, pues aquí encontró el amor y ha formado una linda familia al lado de su esposo Piero Coen Ubilla.
“Llegué hace 12 años y no me pienso ir. Me encanta Nicaragua, sus paisajes, el calor de su gente, que te invitan a sus casas con los brazos abierto, lo único que no me gusta es ver cómo la gente bota la basura por todos lados”, asegura categóricamente, la rubia de ojos azules que en los primeros tres meses de vivencia en Nicaragua los pasó al lado de una humilde familia de Niquinohomo con la que al principio no podía comunicarse pues no hablaba ni “pizca” de español. “Fue hasta un mes después de haber tomado un curso intensivo de español que pude comunicarme mejor con mi familia nicaragüense”.
Jaffa luego fue trasladada a la comunidad de El Congo, ubicada entre El Viejo y Potosí, donde por dos años trabajó en el área de salud. “Fui promotora de salud y trabajaba en el puesto de salud y la escuela. Daba talleres de salud y también iba por las comarcas en busca de mujeres embarazadas para que recibieran atención médica”.
Añade que “vivía en mi casita de El Congo, ubicada en una loma linda de la comunidad, sin luz y sin agua potable. El cambio fue difícil, unos días horribles y otros espectaculares. Pero fue una experiencia que me cambió la vida. Recuerdo que una vez me dio malaria y pasé la primera noche pensando que iba a morir”, dice con una sonrisa.
La espigada rubia originaria del estado de Rhode Island, EE.UU. y graduada de sicología en Florida, sigue con su voluntariado en Nicaragua. En la actualidad es parte de la junta directiva de la Fundación Cohen y preside la Fundación Sonrisa con la que ha ayudado a muchos niños con fisura labial y paladar hendido. “Eso significa que estoy ayudando a cambiar la vida entera de esos niños y de su familia. Ese niño tendrá más oportunidades, de estudiar, de conseguir un trabajo, de tener una vida normal, de sonreír sin pena”.
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