Guillermo E. Miranda

Somoza también tuvo el poder

Las declaraciones del ex magistrado Rafael Solís advirtiéndonos que ellos (los orteguistas) tienen el poder, en realidad fue una advertencia innecesaria, ya que todos los días desde el pasado 10 de enero de 2007, los nicaragüenses sabemos que Ortega tiene el poder y por supuesto tampoco olvidamos quién le puso en bandeja la posibilidad de alcanzarlo. Pero sus declaraciones no quedaron únicamente en ese acto de prepotencia al que ya nos tiene acostumbrados, sino que también nos aseguró que tenían (entiéndase la familia gobernante) el dinero y las prebendas necesarias para doblegar las conciencias de algunos diputados opositores, cosa que tampoco hacía falta que lo dijera.

Lo que sí vale la pena resaltar es la calidad moral del ex magistrado, cuando afirma que más temprano que tarde encontrarían el precio a nuestros padres de la Patria. Lo que me obliga a recordarle al ex magistrado Solís, que también en la dinastía de los Somoza abusó del poder al que él se refiere. También los Somoza dictaron leyes para su conveniencia, interpretaron leyes en su beneficio, burlaron la Constitución aunque jamás con el descaro que lo hace don Chicón y también compraron conciencias. Todo ello les permitió entre asesinato y asesinato durar 45 años en el poder. Todos sabemos dónde quedó el último Somoza y de paso tampoco olvidamos el fin que tuvieron algunos ministros de aquella época, que también alardeaban de tener el poder.

Todos ellos fueron separados del poder cuando el pueblo se hartó del uso que la dinastía hacía del poder; ahora mi pregunta al ex magistrado es ¿qué le hace pensar que una historia que se viene repitiendo sin variaciones desde la época de los Césares vaya a cambiar ahora? Al menos que se haya creído lo de los 100 años que nos pronosticó Tomás Borge. Pero tampoco esta reflexión fue lo que me motivó a responderle al ex magistrado.

La verdadera razón fue abrirle los ojos a una pléyade de ingenuos que juran que están en el poder porque les permiten manejar un carro del año, comprarse una casa en un barrio que jamás soñaron e incluso tener un buen sueldo con posibilidades de incrementarlo sin temor a las engorrosas auditorías de la CGR. El poder al que estoy seguro se refirió el ex magistrado Solís, es al poder de interpretar las leyes a su antojo obteniendo beneficios que la mayoría de sus cofrades ni se imaginan. Esta página de opinión no alcanzaría para relatar las quejas de quienes han perdido el fruto de sus trabajos de toda una vida o herencias familiares por sentencias inverosímiles. Si nos atenemos a lo denunciado por los perjudicados tendríamos que contabilizar dicha suma astronómica al estilo de l os narcos; es decir, pesando el dinero en vez de contarlo.

Para finalizar le recuerdo al ex magistrado Solís la frase del diputado José Pallais cuando dijo: “Lo que con el ‘poder’ se gana, con el poder se pierde”.

Todos sabemos dónde quedó el último Somoza y tampoco olvidamos el fin que tuvieron algunos ministros de aquella época, que, como los orteguistas, también alardeaban de tener el poder

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