Jorge A. Huete-Pérez

La vida sintética. Un parteaguas en la biología

Los robots son ya cosas de la vida cotidiana. En un sentido amplio, el mismo celular o la computadora personal podrían considerarse artefactos robotizados que ejecutan operaciones controladas por programas de computadora. Un nuevo tipo de robot se ha puesto en circulación. Se trata de la creación del primer organismo vivo consistente de genoma artificial.

Una edición reciente de la revista científica Science (21 mayo, 2010) da cuentas de estos experimentos. Como es de esperar, de ello se discutirá y se armarán riñas durante largo rato. Y aunque esto tiene múltiples aristas, al menos dos asuntos deberíamos comentar: su significado científico y el impacto social.

A través de una estrategia relativamente simple —aunque técnicamente novedosa— valiéndose de programas de computadoras y síntesis química, los científicos construyeron el genoma de un tipo de bacteria (Mycoplasma) y lo transfirieron a otra. El genoma comprende la información hereditaria de un organismo. Como resultado, se obtuvo una nueva bacteria con características provenientes del ADN sintetizado.

No fue fácil llegar hasta allí. Los investigadores tuvieron que vencer diversos obstáculos técnicos por quince años. A la sazón era técnicamente difícil sintetizar secuencias de ADN de gran tamaño y ni hablar de un genoma completo, aún uno minúsculo como el empleado en estos experimentos. Otra dificultad fue sustituir el genoma de la bacteria receptora con el de otra especie. Adicionalmente, estaba el conflicto de que la bacteria receptora reconociera como propio el ADN foráneo.

Lo mejor apreciado de este trabajo es el progreso de la ingeniería de bacterias. En particular, se vislumbra un desarrollo tecnológico que permita la síntesis de biocombustibles. Un clon de bacterias sintetizado en el laboratorio contendría instrucciones a nivel de su ADN que permitirían la producción industrial de biodiesel o bioetanol. Del mismo modo, se podrán habilitar bacterias para recuperar material orgánico de desechos tóxicos como el dióxido de carbono y otros residuos agravantes del calentamiento global, e incluso para limpiar aguas recién contaminadas como las del Golfo de México.

Al enumerar todas estas perspectivas nos viene a la mente la polémica sobre la ingeniería de plantas. Así como el tema de las plantas modificadas genéticamente genera controversia, la biología sintética —como se conoce esta rama del conocimiento— deberá enfrentarse también a una batería de ataques. Si bien muchas de las críticas son similares, hay que notar que las perspectivas que se divisan presentan, asimismo, dificultades particulares.

Aunque el trabajo se restringe estrictamente a condiciones de laboratorio, la síntesis de un organismo nunca antes conocido como producto de un diseño artificial exige nuevas regulaciones y manejo de riesgos. Por otra parte, la posible creación de nuevas formas de vida, completamente artificiales, toca sobre asuntos profundos e inextricables como, por ejemplo, el origen y complejidad de la vida. Otro asunto más práctico es el riesgo implícito de que esta tecnología caiga en manos criminales.

Tampoco ayuda el protagonismo excesivo del investigador principal, Craig Venter, reconocido por su rol crucial en la descripción del genoma humano. Las exageraciones del mismo Venter, así como las imprecisiones de los titulares periodísticos, podrían conllevar a la incomprensión de la verdadera magnitud y el impacto de este acontecimiento científico, el más importante desde el genoma.

Entre esas imprecisiones están que la construcción de la nueva bacteria no se hizo en su totalidad a partir de componentes extracelulares sino parcialmente, por lo que deberíamos considerarla como semi-sintética. La célula conformada tampoco puede considerarse propiamente nueva porque la información incorporada no fue inventada de la nada sino que más bien emanó del genoma conocido. Y así, hay una serie de exageraciones propagandísticas más propias del ámbito comercial que del científico, lo que innecesariamente le puede restar seriedad.

Sorprendentemente, sin embargo, se viene imponiendo un consenso positivo respecto a estos avances. El uso confinado al laboratorio y las perspectivas industriales y biomédicas son factores a favor. Para el lector joven subrayemos que, además de la nitidez y elegancia del diseño experimental, como publicación científica el informe se distingue por su claridad y precisión conceptual, pero más aún por una didáctica ejemplar que bien serviría de modelo en la enseñanza de las ciencias.

Este progreso de la ciencia —acaso el logro más significativo de la biología sintética— no pasará desapercibido en la sociedad moderna, en donde se debate sobre políticas científicas, especialmente cuando se indaga sobre la vida. Al contrario de las naciones retrasadas y carentes de institucionalidad científica, en las que la vida y su sentido lejos de investigarse se mancillan.

COMENTARIOS

  1. Silvio Avilez Gallo
    Hace 16 años

    Lo preocupante de todo esto es la mala utilización que puedan hacer algunos científicos perversos y que a la postre podría llegar a la fabricación de un ser humano sintético, con todas las consecuencias previsibles. La fuerza del átomo debía servir para el progreso de la humanidad, pero su primera utilización sirvió en Hiroshima para aniquilar centenares de miles de vidas. Cuando la ética está ausente del laboratorio, todo puede esperarse.

  2. Ricardo Antonio Cuadra G.
    Hace 16 años

    Muy buen articulo Dr. Jorge Huete. Refresca saber que personas como usted divulgan ademas que trabajan para incentivar la Ciencia que tanta falta hace en nuestro país. En horabuena este gran salto de la ciencia, que servirá para multiples propositos y el progreso de la humanidad.

  3. Alex
    Hace 16 años

    Me gustaria saber cuales son las impresiones exageradas que propaga Craig Venter? Si no lo conoce, el es cientifco que tambien nos trajo el genoma humano. Todo lo que dice es en orden a lo que se puede hacer: crear vida artificial. Si bien los primeros pasos seran dificiles, lo mismo se decia de los viajes a la Luna. Si yo apostara, lo harian con Craig Venter – genio de grandes alturas.

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