Denis Soto mira a los niños jugar alrededor de la piñata. Los niños corren y brincan y sus gritos de alegría le desgarran el corazón. Gira la cabeza y ve a su hijo Mario.
- CÓMO AFRONTAR EL PROBLEMA?
- Según la doctora Yaranana Naya Faune, los padres deben seguir una serie de consejos para afrontar el problema y salir adelante como pareja y familia
2.Si el niño es excesivamente tranquilo, no llora y es indiferente a todo, llevarlo al médico inmediatamente.
3.Siempre buscar una segunda opinión para garantizar un diagnostico temprano.
CÓMO AFRONTAR EL PROBLEMA?
Según la doctora Yaranana Naya Faune, los padres deben seguir una serie de consejos para afrontar el problema y salir adelante como pareja y familia
1.Buscar ayuda profesional.
2.No avergonzarse, aislar al niño o esconderlo.
3.Informar a los hermanos sobre el problema.
4.Tener en cuenta que al tener un hijo autista aumenta la probabilidad de tener otro con el mismo problema.
5. Ser participe activo de la enfermedad del niño.
6. Informarse sobre la enfermedad.
7.Aceptar la situación.
8.Ir a una terapia de grupo para compartir sus experiencias y frustraciones con otras personas que viven la misma situación, y asistir a terapias de pareja para aprender a manejar la culpa y la frustración.
“Al principio yo sentí que me robaron mi maternidad normal. Yo esperaba que mi hijo fuera a las piñatas, quería que estudiara en el colegio Alemán, en fin le había planeado la vida hasta los 18 anos. Me costó mucho aceptarlo porque yo no quería un niño especial sino un niño normal, pero con la ayuda de la psicóloga he aprendido a superarlo. Ya no me avergüenza llevarlo al cine y si me hace una perreta a media tanda simplemente me salgo”, asegura Soto.
Los niños autistas tienen la oportunidad de desarrollarse si reciben el tratamiento adecuado. La sociedad y las personas que los rodean deben desempeñar una función integradora, nunca de segregación o discriminación.
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El niño no muestra el menor interés por integrarse al juego, está completamente apático, perdido en el espacio y en su mundo. De pronto, un globo se explota y Mario comienza a llorar y se tapa los oídos.
Denis trata de calmarlo, pero no puede. El niño comienza a mover sus manos descontroladamente y se golpea la frente contra la pared. Su hijo está totalmente fuera de control.
¿QUÉ ES EL AUTISMO?
El autismo es un trastorno del desarrollo que afecta todos los ámbitos relacionados con la comunicación, la imaginación, la capacidad de planificación y establecer vínculos afectivos. Los niños que padecen esta enfermedad tienden a tener una inteligencia por encima de lo normal, pero viven en su propio mundo, en su propio espacio y tiempo. La enfermedad es de origen desconocido y no tiene cura, pero es posible aminorar sus estragos con un tratamiento temprano.
SÍNTOMAS
Según el neurólogo Foad Hassan, los niños autistas presentan un conjunto de síntomas. 1. Falta de interés por compartir el placer, sus intereses o logros con otras personas. 2. Son ajenos al mundo que los rodea. 3. No les atraen los objetos llamativos. 4. Tienen juguetes, pero no los juegan. 5. Tienen falta de reciprocidad social y emocional. 6. Deficiencia en las conductas verbales y no verbales. 7. Falta de contacto visual y expresión facial. 8. No tienen ademanes y cuando piden algo no miran a su interlocutor. 9. No hay triangulación en la comunicación, es decir, cuando el niño expresa algo o señala un objeto, no mira al receptor. 10. Retraso severo o total del lenguaje oral y no verbal. 11. Presentan ecolalia o repetición de la última palabra que oyeron en una frase.
¿CÓMO DIAGNOSTICARLO?
El diagnóstico temprano es esencial para brindar un tratamiento oportuno y a tiempo, antes que el trastorno continúe agravándose.
Según la sicóloga Yaranaña Naya Faune, una intervención temprana puede amortiguar las secuelas y daños en la vida futura del niño. “Entre más tardío es el diagnóstico, es más difícil brindar calidad de vida, porque los síntomas se agudizan”.
El diagnóstico es eminentemente clínico, ya que estos niños tienen un cerebro completamente normal, y recae en los pediatras, neurólogos, sicólogos y siquiatras. Existen varias pruebas que pueden aplicarse en estos casos. Primero, es necesario demostrar la capacidad del niño de mirar lo que el médico señala, por ejemplo un peluche o algún otro objeto llamativo. Segundo, se debe llamar al niño por su nombre para ver si hay respuesta o no, o tocarle el hombro. Tercero, hay que averiguar si no soporta los ruidos repetitivos o si hace una especie de aleteo con las manos. Estos últimos son signos característicos de los niños autistas.
SEÑALES DE ALERTA
Existen algunas señales que pueden alertar a los padres sobre la enfermedad que padece su hijo. En primer lugar, existen ruidos que no soporta y lo obligan a taparse las orejas con las manos, como el de la licuadora o la lavadora. No juega con otros niños, corre detrás de ellos, pero no interactúa con ninguno. No sabe cómo jugar con sus juguetes, es decir tiene un carro pero lo mantiene boca abajo y con las ruedas hacia arriba, o una muñeca pero no la peina ni la viste.
No hace cosas placenteras, sino juegos peligrosos, como subirse en una mesa o trepar un árbol.
Puede tener risas inapropiadas, es decir el niño se ríe de pronto, pero nadie sabe por qué.
Nunca dice adiós con la mano. No llora ni reclama atención cuando siente algún malestar.
No muestra emociones y dice frases automáticas que oyó en otro lado.
En vez de dormir con un peluche o una muñeca prefiere los objetos duros como un lápiz, una linterna o un trozo de soga.
Le gusta dar vueltas o hacer movimientos extraños con los dedos, y todo lo lame u olfatea. Tiene fijación con su propio orden. Por ejemplo, si tiene una colección de carros los alinea según el color y si alguien se los cambia de lugar o posición sufre estallidos de ira.
Tiene una comida específica que puede ingerir durante meses sin variarla. Se autoagrede contra la pared y sólo come alimentos excesivamente blandos o colados, y si encuentra una hebra en el alimento lo rechaza.
TRATAMIENTO
El tratamiento consiste en proporcionar un hogar con atención especializada y bajo el escrutinio del médico, ya que muchos de estos niños no pueden localizar el dolor ni pedir ayuda. Se debe recurrir a especialistas en desarrollo, sicoterapeutas y trabajadores sociales. Puede haber problemas asociados como convulsiones, ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos, agresividad y trastornos del sueño.
El único medicamento aprobado para tratar esta enfermedad es la Risperidona o Risperdal. También se deben hacer terapias sicomotoras para mejorar los problemas de motricidad y hacer un plan de estimulación temprana para evitar alteraciones permanentes en el lenguaje.
La tendencia es incorporar a estos niños a escuelas normales, pero tomando en cuenta sus necesidades especiales, explica el doctor Hassan.
Es necesario potenciar sus habilidades y fortalezas, aun cuando siempre vivirá aislado.
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