NUEVA YORK/EFE
El nicaragüense Rodolfo Godínez fue hallado ayer culpable de todos los cargos que se le imputaban por haber participado en el robo y asesinato de tres estudiantes en la ciudad de Newark (Nueva Jersey) en 2007.
Ante la presencia de algunos de los familiares de las víctimas, el jurado, compuesto de ocho mujeres y cuatro hombres, emitió su veredicto por el que se declaró al nicaragüense culpable de los 17 delitos que se atribuían en relación con la muerte de Iofemi Hightower, Dashon Harvey y Terrance Aeriel.
Esos tres estudiantes, los dos primeros de 20 años y el tercero de 18, recibieron sendos tiros en la nuca después de haber sido alineados de cara a un muro del patio posterior de una escuela en Newark, la mayor ciudad de Nueva Jersey, el 4 de agosto de 2007.
Una cuarta víctima Natasha Aeriel, hermana de Terrance, que fue violada y recibió un corte en el cuello con un machete, sobrevivió y cooperó con las autoridades para la captura de los seis acusados.
Godínez, quien llegó a Estados Unidos con su familia cuando tenía cinco años de edad y tenía 26 cuando fue detenido, dejó restos de ADN en una lata de cerveza que se encontró en el patio, pero no se le ha podido asociar con las armas utilizadas en los crímenes.
SUSTUVO QUE NO TUVO NADA QUE VER
El nicaragüense, quien acudió a la corte con una camisa gris clara, siempre ha sostenido que estuvo en el lugar de los hechos la misma noche de los asesinatos pero que no participó en ellos.
Por ello se había declarado no culpable de los delitos que se le imputaban, entre ellos varios por asesinato, robo y posesión ilegal de armas.
Sin embargo, durante el juicio, la Fiscalía aseguró que en una declaración grabada de Godínez a la Policía, éste admitió que fue miembro de la pandilla MS-13 (conocida como los Mara Salvatrucha) y que los asesinatos podrían haberse cometido como parte de la iniciación de uno de los acusados.
Además, y tal y como recordó el propio juez del Tribunal Superior del estado Michael Ravin antes de que comenzaran las deliberaciones, la ley de Nueva Jersey permite acusar a alguien de asesinato aunque no haya pruebas de que él fue uno de los que apretó el gatillo.
Roy Greenman, abogado de Godínez, basó su defensa en que su cliente está cerca de lo que se considera una persona con retardo mental, según pruebas que le fueron practicadas cuando estaba en la escuela, y que tiene problemas de aprendizaje, razón por la cual recibió educación especial.
El resto de los acusados son José Carranza, que tenía 31 años cuando fue detenido, Melvin Jovel (20 años), Alexander Alfaro (19), Shahid Baskerville (18) y Gerardo Gómez (17), quienes se enfrentarán a juicios por separado.
En principio, la sentencia de Godínez se podría emitir el próximo 8 de julio.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 A