La Yuma

Por Karly Gaitán Morales

El 18 de abril de 1989 se celebró la premier del último largometraje de ficción dirigido por un nicaragüense, El espectro de la guerra, de Ramiro Lacayo, y se puso en cartelera a partir del 4 de mayo. La Yuma , de Florence Jaugey, se puso en cartelera este 6 de mayo, lo que significa que entre el último largometraje y el siguiente hay una diferencia de 21 años, con variación de dos días.

La Yuma no es el “primer largometraje de ficción producido en Nicaragua después de 20 años”, como han escrito algunos periodistas y otros repitiendo el error de los primeros, pero sí es el “primer largometraje nicaragüense” después de ese susodicho tiempo. Al afirmar el error encontrado en muchos escritos se estaría cayendo en amnesia histórica, dejando fuera otras producciones de largometrajes que se han realizado en el país desde entonces, especialmente La canción de Carla en 1996, de Ken Loach, en la que participaron actores nicaragüenses y técnicos del cine nacional. El espectro de la guerra sigue siendo el último largometraje de ficción realizado por un nicaragüense natural y el último filmado en 35 milímetros, pues La Yuma fue rodada en digital y luego transferida a cine.

Corregidos estos errores técnicos e históricos, podemos decir que La Yuma es una obra bien lograda, de una calidad que ya hemos conocido en Florence Jaugey a lo largo de su carrera. La envergadura de esta producción es compleja y completa: compuesta de escenografías vivas y en movimiento, dentro de autobuses, en la UCA, el malecón, calles, barrios, en medio de espectáculos de circo, shows de boxeo, un concierto de rock; hay persecuciones, comparsas, extras y no sólo una historia se mueve en función. Los momentos bien equilibrados del guión hacen pasar de la melancolía a la risa o de ésta al suspenso, pues contiene un tratamiento muy logrado de acción, drama y humor. Su público ha respondido como la película lo merece, con aplausos, ovaciones, risas y en los momentos dramáticos silencio total en las salas, que, agregamos, se han llenado de espectadores de todas las edades.

Encontramos en el filme una serie de símbolos que muestran la realidad sin caer en estilo panfletario, como la de Ernesto, que quiere quedarse en el país y lo siente suyo, pues es un estudiante universitario que atesora un buen futuro y Yuma piensa irse, ya que para ella el porvenir es incierto y su cotidianidad sofocante por la pobreza, la falta de cultura y de oportunidades; o la discriminación en los barrios hacia los homosexuales y las personas con capacidades diferentes, aludiendo a los personajes de El Down y La cubana , así como los prófugos de la justicia que se van a Costa Rica a “iniciar una nueva vida”.

En este juego de símbolos la música tiene un significado en la narrativa fílmica: en la parte cuando los artistas circenses preparan sus números, escuchamos música de bandoneón con aires de nostalgia, como de arrabal argentino, desde donde se han gestado sueños y grandes artistas de fama internacional, lo que podemos entender como una celebración al profesionalismo de estos artistas y de Yuma cuando decide dedicarse ciento por ciento al boxeo; o la canción Vida de perro que inicia: “Niños creciendo con pistotas desde pequeños” a ritmo perreo, nada mejor que esa composición musical para el uso que se le da. Observamos además un toque de humor y broma que solamente quienes están dentro de los gremios cinematográficos lo pueden entender, pues cuando Yuma gana, el presentador anuncia la siguiente pelea con una boxeadora llamada María Lourdes Cortés “La Tica”, y éste es el nombre real de la escritora costarricense, historiadora de cine y directora de Cinergia, principal entidad que apoya al cine y al audiovisual en Centroamérica. El público que no conoce estos detalles lo pasa desapercibido y no como lo que es, que agrega una sonrisa más a quienes conocen en persona a María Lourdes.

La Yuma viene a iluminar la cinematografía nacional, que en el exterior se encuentra opaca porque se produce ficción más que todo en cortometrajes. Pero sabemos que los cortos no logran la trascendencia que un largo alcanza en el panorama espectacular y taquillero a nivel mundial. ¡Enhorabuena!

La autora es periodista e investigadora de historia del cine en Nicaragua.

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