Tres manzanas de terreno baldío que se ubican en el centro del barrio Grenada, uno de los barrios más marginados de la capital, se convertirán a partir del próximo 27 de mayo en un colorido parque, como parte del proyecto “Simbiosis” que desarrolla el organismo Compañeros, en conjunto con un grupo de estudiantes canadienses.
La obra contará con juegos infantiles, área de estar, una plazoleta para actos públicos, además de una cancha de fútbol y otra de baloncesto, según explicó Carolina Streber, miembro de Compañeros, quien además aseguró que la construcción de espacios públicos en áreas marginadas es una manera de demostrarle a los pobladores de estos barrios que ellos también son tomados en cuenta.
Compañeros es un organismo que durante nueve años se ha encargado de traer a grupos de canadienses, ya sean estudiantes, profesionales o religiosos, para desarrollar programas comunitarios como la construcción de escuelas, acondicionamiento de tuberías para agua potable, entre otros.
En esta ocasión la meta era construir un espacio público y el proyecto está siendo desarrollado por 11 estudiantes de Arquitectura Paisajista de la Universidad Guelph, de Ontario, Canadá, y 11 estudiantes de Arquitectura de las Universidades Centroamericana y de Ingeniería del país; además de un par de estudiantes de Diseño de Productos de la Universidad Politécnica, que se encargaron de diseñar el parque, incluyendo materiales reciclados para su construcción, como el uso de llantas para las graderías.
INSPIRADOS EN EL SOL
Jessenia Jiménez fue una de las encargadas del diseño del parque. Según ella los elementos arquitectónicos que se eligieron representan de alguna manera la comunidad en la que está ubicado.
“El concepto general es el sol, los colores, la viveza, la alegría; esta comunidad tiene un poco de todo eso y quisimos traducir eso en la construcción”, señaló Jiménez.
Para Suzanne May, una de las estudiantes canadienses, ésta es una experiencia cultural muy enriquecedora porque está conviviendo con muchos nicaragüenses y aprendiendo un poco de sus costumbres y forma de vida.
“Los miembros de la comunidad están apoyando también la construcción, entonces todo esto ha enriquecido bastante el proyecto. Ha sido simplemente increíble”, dijo May.
El costo aproximado de la obra ronda los 30 mil dólares y los fondos han sido donados por la Universidad Guelph, el organismo Habitar, empresas patrocinadoras y algunos materiales fueron facilitados por la Alcaldía de Managua.
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