WASHINGTON/ EFE
El presidente de México, Felipe Calderón, instó ayer a Estados Unidos a que, en pos de la seguridad fronteriza, actúe sobre una reforma migratoria y la renovación de una ley contra las armas de asalto, ante un Congreso altamente dividido sobre esos asuntos.
Calderón concluyó ayer su primera visita de Estado a EE.UU., en una jornada que ha incluido encuentros con líderes de grupos hispanos pro reforma, la entrega de un premio póstumo al senador Edward Kennedy, una visita al Cementerio Nacional de Arlington (Virginia) y reuniones con líderes del Congreso.
Calderón aprovechó el foro del Congreso, el primero de un mandatario mexicano desde 2001, para condenar la ley antiinmigrante en Arizona y elevar el sentido de urgencia a la reforma migratoria.
“Es tiempo ya de que Estados Unidos y México trabajemos juntos en este asunto. Es tiempo ya de reducir las causas de la migración y de transformar este fenómeno en uno caracterizado por un flujo legal, ordenado y seguro de trabajadores y visitantes”, subrayó.
Pero el senador republicano John McCain, que se perdió el discurso por estar en una audiencia, calificó de “desafortunado y decepcionante” que Calderón “optara por criticar al estado de Arizona e inmiscuirse en un asunto de política interna de EE.UU.”.
McCain reprochó que Calderón se haya metido en el debate migratorio “durante un viaje que se suponía era para reafirmar la singular relación entre nuestros países”.
PREOCUPA TEMA DE ARMAS
En su discurso de poco más de media hora, Calderón abordó la mayor parte de los temas de la agenda bilateral, incluyendo la narcoviolencia y los factores que la nutren.
Pese a la ayuda de EE.UU. mediante la Iniciativa Mérida, México también necesita la cooperación de Washington para “detener el flujo de armas de alto poder y otro armamento letal a través de la frontera”, dijo.
Señaló que muchas armas terminan “en manos de criminales” y tan sólo en los últimos tres años México ha incautado 75,000 pistolas y armas de alto poder.
El 80 por ciento de las que se han podido rastrear provienen de Estados Unidos.
Aunque recibió ovaciones y aplausos prolongados, Calderón levantó ampollas cuando pidió al Congreso que renueve una ley que prohíbe las armas de asalto que venció en 2004 bajo la presidencia de George W. Bush.
“Entiendo completamente la sensibilidad política de este tema. Pero quisiera pedir al Congreso que nos ayuden y que entiendan lo importante que es esto para nosotros y apliquen la legislación para detener el abastecimiento de este tipo de armas a los criminales y les pediría que consideren la restitución» de esa ley, enfatizó el presidente mexicano ante el Congreso de los Estados Unidos.
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